jueves, 24 de enero de 2013

MISTERIOS DE LUZ. ROSARIO POR LA VIDA MEDITADO CON IGINO GIORDANI.

PEREGRINACION DE NTRA. SRA. DE CZESTOCHOWA
EN DEFENSA DE LA VIDA.
BASÍLICA DE NTRA. SRA. DE LAS ANGUSTIAS
Granada, 24 de enero de 2013

Esta noche vamos a contemplar con María la vida de Cristo rezando los misterios de Luz del Santo Rosario. Sólo desde la experiencia de la oración, encuentro profundo con Cristo, crecerá nuestro conocimiento de sus misterios. María es la mejor maestra de oración, de escucha de la Palabra, de docilidad al Espíritu de Cristo. El rostro de Jesús le pertenece de un modo especial.
Por eso, reunidos como una única familia, nos disponemos a rezar meditando la vida de Jesús con María, dentro de la Peregrinación que por la Vida está realizando el Icono de la Santísima Virgen de Chestokowa, recorriendo todo el mundo como respuesta al ruego del Beato Juan Pablo II de elevar una oración constante por la Familia y por la Vida.
Por eso, unidos bajo estas dos bellas advocaciones de la Santísima Virgen, Nuestra Señora de las Angustias –patrona de Granada- y Nuestra Señora de Chestokowa –madre de todos los polacos- pedimos al Señor generosidad en la respuesta a su llamada, en comunión con la Iglesia Universal, para trabajar en defensa de la Vida: ¡Guíanos, Madre de Cristo y Madre nuestra, en la contemplación de los misterios de tu Hijo!.

Rezo del Santo Rosario: Misterios Luminosos (Jueves).

1. EL BAUTISMO DE JESÚS EN EL RÍO JORDÁN.
Este es mi Hijo muy amado en quien me he complacido” (Cf. Mt. 3, 17)
En María todos los estados son bonitos, porque ha sido concebida sin pecado original, (inmaculada, sin mancha); y purifica, Ella que es la toda pura, todos los actos y todos los estados: “inmaculatiza” el ambiente en el que vive, a cada corazón que la acoge.
En el corazón inmaculado de la Virgen, la “ianua Coeli”: el desfiladero por el que se pasa del tiempo a la eternidad, del dolor al amor, y del exilio se regresa a casa.
Oremos, por intercesión de María, para que los padres tengan la dicha de ver nacer a sus hijos a la vida nueva del Bautismo.

2. LA MANIFESTACIÓN DE JESÚS EN LAS BODAS DE CANÁ.
Faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: “Ya no tienen vino” y Jesús le responde: “Mujer, ¿qué quieres que haga? Todavía no ha llegado mi hora”. Su madre dijo a los sirvientes: “Haced lo que Él os diga”. (Cf. Jn. 2, 3-5).
“Haced lo que Él os diga”. Se podría decir que la petición de María modificó el designio divino: ¡Ella podía mucho!.
Examinemos las bodas de Caná.
Madre de la piedad, María dice a Jesús: “Ya no tienen vino”. Una frase concisa, como acostumbraba María, el Silencio: una sola, que expresaba el drama de dos pobres criaturas, dos esposos desconocidos: ¿labradores? ¿artesanos? ¿pastores?.
Tal vez a María nadie le había dicho nada, pero Ella, porque amaba, se había dado cuenta.
Ciertamente hay algunos rasgos más que hoy afectan a su maternidad, su acción mediadora, por la cual siempre es la que fue en Caná: la mujer que asume la pena de las penas de los demás e induce al hijo a actuar.
Oremos, por intercesión de María, para que Jesucristo, Esposo de la Iglesia, santifique con su presencia a todas las familias cristianas.

3. JESUS ANUNCIA EL REINO DE DIOS E INVITAR A LA CONVERSIÓN.
Después de que Juan fuese encarcelado, Jesús fue a Galilea, proclamando el Evangelio de Dios y decía: “El tiempo ya se ha cumplido y está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio” (Mc. 1, 14-15).
En realidad, María no se limita a salvar a los hijos que se quedaron en casa, quiere salvar también a los extraviados. Sólo que penetra en las filas de estos no con la violencia –armas, polémica, astucia-, sino con el amor: ¡como Madre!.
Apenas Jesús se manifestó con la luz mesiánica, María se retira en la sombra. María no interpone su persona, como madre celosa que quiere a su hijo sólo para sí.
... Ambos se ofrecen al servicio de la humanidad.
... Para ella, era un martirio vivir alejada, a veces careciendo de noticias durante semanas.
De este modo Jesús predicaba y María pensaba: y el corazón de ella estaba donde pasaban las pies de Él, sobre el trozo de hierba donde Él reposaba su cabeza.
Oremos, por intercesión de María, por la conversión de todas las personas que colaboran en la construcción de una cultura de la muerte.

4. LA TRANSFIGURACIÓN DE JESUS EN EL MONTE TABOR.
Jesús tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y los llevó aparte, a ellos solos, a un monte alto. Allí se transfiguró en presencia de ellos y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos... se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: “”Este es mi Hijo amado, ¡escuchadlo”. (Mc. 9, 2-3. 7).
María enseña a vivir para hacer que Jesús crezca en nosotros, para servir al Padre en los hijos, para transformar la plataforma desconectada de la tierra en un altar donde, momento tras momentos, s hacen ofrendas al Señor, transfigurando el trabajo, la enfermedad, la pena en una liturgia amorosa.
Si miras al prójimo con tus ojos y si con tu mente analizas la política, la economía, todas las distintas formas de convivencia, tal vez percibes amargura.
Pero si miras a personas y cosas con los ojos de María, éstas te llenan de piedad; sus lágrimas se impregnan de amor.
A imitación suya, se puede –se debe- renunciar al mundo estando en el mundo: o –lo que es lo mismo- se puede, se debe, transformar el mundo en casa de María.
Entonces cada oficina o taller se transforma en casa de Jesús para, entre papeles y moho, chillidos y estrépitos, vivir con Él, siempre con Él.
Oremos, por intercesión de María, para que sepamos descubrir la belleza y dignidad de todos los niños que sufren limitaciones físicas o psíquicas.

5. LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA.
Jesús tomó el pan, dio gracias a Dios, lo partió y se lo dio diciendo: “Esto es mi cuerpo, entregado por vosotros; haced esto en memoria mía” (Lc. 22, 19).
Al acercarse la Pascua María subió a Jerusalén. Quizás asistió a la entrada triunfal con palmas. ¡Quién sabe si la sala arreglada, donde el Señor deseó comer la Pascua con los Apóstoles antes de partir, no hubiese estado preparada por la madre y por las mujeres que seguían a Jesús!.
A pesar de no haber asistido al banquete pascual con los hombres, tal vez pudo haber visto la celebración eucarística: aquella carne y aquella sangre primeramente se habían formado en ella, de ella, de tal modo que le debió parecer que los ofrecía ella misma y que se ofrecía a si misma.
Ahora bien, la sangre de Jesús fue primeramente sangre de María. Fue ella quien le dio la substancia humana. Fue de la carne suya de donde el Verbo se hizo carne...
De la misma manera, la sangre procedente de María fue la que se derramó en la cruz...
Por eso, incluso primeramente plasmado en el corazón de María, nutriéndonos del pan de los ángeles, nos nutrimos del cuerpo y sangre de un Dios, que en cierto modo es cuerpo y sangre de una Virgen, que es Madre de Dios.
Cristo, en resumidas cuentas, era hostia suya, de ella, pero suya de uno modo único, y dada con el mismo corazón del Inmolado.
Por eso, ya desde el principio, se la llamó, raíz, engendradora y causa de este sacrificio”; y como esto incluye el prodigio eucarístico, la liturgia etiópica canta: “María, que es la gloria de todos nosotros y para nosotros dio luz a la Eucaristía”.
Oremos, por intercesión de María, para que aprendamos a amar como Cristo en la Eucaristía y entreguemos nuestra vida a los demás.

Para ir a cada Misterio, pinchar en el enlace respectivo:

FUENTE "ROSARIO MEDITADO CON IGINO GIORDANI", Político y padre familia italiano. (1894-1980). Actualmente está en curso su proceso de beatificación.
Publicado en España por la Fundación Igino Giordani. Publicado originalmente en Piccolo, Genaro (ed. lit.): El rosario meditado con Igino Giordani. Queda prohibida la reproducción total o parcial del texto, por cualquier medio o procedimiento, sin el consentimiento por escrito de la Fundación Igino Giordani.