jueves, 16 de octubre de 2014

PATRIA POTESTAD, NATALIDAD, ENVEJECIMIENTO.

El pasado mes de septiembre el Catholic Family and Human Rights Institute, única organización no gubernamental de carácter católico, presente en la ONU, informaba que la Comisión judicial de la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos estudiaba la necesidad de una reforma constitucional para proteger los derechos inherentes a la patria potestad amenazados por la intrusión de las normas que se filtran desde la ONU, que impulsan a poner al gobierno por encima de la familia, dictando normas de obligado cumplimiento opuestas a lo que los padres pretenden transmitir a sus hijos en cuestiones afectivo-sexuales, matrimonio, contracepción o aborto.
Los grandes grupos de presión a escala mundial saben que si logran inculcar sus ideas a un par de generaciones no habrá marcha atrás: la población estará en sus manos y podrá ser manipulada a su antojo, especialmente en el mundo occidental tarado de hedonismo y relativismo.
Hay un decidido propósito de eliminar a la familia como célula básica de la sociedad. Si las familias se propagaban mediante la generación, cuidaban de sus hijos dotándolos del esquema básico de valores y normas orientadoras y los acompañaban hasta ponerlos en condiciones de asumir sus propias vidas, esto les parece anticuado y fuera de lugar a los “grandes expertos” que prefieren manipular a los niños desde la guardería infantil y librarlos de la “mala influencia” de sus padres.
Parecen decididos a borrar para siempre aquello de “creced y multiplicaos, llenad la tierra” alegando el peligro de la superpoblación. Por supuesto, si esto queda borrado pues, a disfrutar de la sexualidad sin cortapisas ni responsabilidades.
Pero al mismo tiempo desde la ONU nos advierten del envejecimiento de la población y aconsejan a los gobiernos que activen planes para cuidar a los viejos. Claro que si la población está cada vez más envejecida es porque no nacen niños, gracias a la política antinatalista propiciada desde la misma ONU y puesta en práctica por sumisos gobiernos progresistas que legislan a favor del aborto, la contracepción, la sexualidad libre, etc. En los países occidentales la tasa de fecundidad, número de hijos nacidos por mujer, no cubre para reponer a los que se mueren. Para España esta tasa es del 1,2, inferior a Francia o Italia.
El Occidente somos una civilización, que abandonó sus raíces y está empeñada en suicidarse, pero antes de dejar de existir veremos llegar, ya están aquí, otros pueblos y civilizaciones que nos sustituirán.
La familia tenía también como tarea cuidar de sus mayores, lo que ha devenido cada vez más imposible y se espera que el insostenible estado del bienestar se encargue de ello, liberando a las familias de tal obligación.
Si no trae hijos al mundo ni cuida de sus mayores, no es extraño que la familia pueda estar en vías de extinción. Las generaciones futuras pueden ser fabricadas en laboratorios, como anticipó Aldous Huxley en su terrible “Mundo Feliz”.
Del Sínodo sobre la familia, convocado por el Papa, los cristianos esperamos que se proclamen alto y claro, el papel insustituible de la familia, los derechos de los padres sobre sus hijos y la necesidad de parejas estables, una sola carne, que se preparen con seriedad para cumplir su misión de ser la célula básica de la sociedad. Rezo por ello.

Francisco Rodríguez Barragán

SÍNODO, DÍA 7: LOS CÍRCULOS MENORES TRABAJAN EN UN CLIMA DE COMUNIÓN.

Prosiguen los trabajos de los padres sinodales reunidos por grupos lingüísticos para estudiar el documento presentado este lunes, la Relatio post disceptationem.
Por Rocío Lancho García
El Sínodo de los Obispos procede con su trabajo estudiando el documento presentado este lunes,  Relatio post disceptationem, en pequeños grupos lingüísticos llamados círculos menores. Dos moderadores y un relator de estos grupos -el cardenal Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, junto con monseñor Joseph Edward Kurtz, presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos y monseñor Salvatore Fisichella-, han acudido esta mañana a la sala de prensa del Vaticano para explicar a los periodistas cómo se está trabajando en estos días.
Hay un clima de comunión, de fraternidad y de pastoralidad, ha afirmado el cardenal Sistach. Así, ha constatado que los problemas que le parecían del occidente europeo son problemas de casi todos los continentes. Como moderador, ha afirmado que la providencia le ha dado un grupo en el que están muy de acuerdo. Y todos lo que han votado, han sido por unanimidad. Esto -ha precisado- refleja la comunión y la fraternidad, el deseo de buscar entre todos lo que conviene más a la Iglesia para el bien de las personas, los matrimonios y las familias.
Asimismo, explica que han trabajado sobre todos los puntos de la Relatio para hacer enmiendas, mejorar contenidos y presentar otros nuevos que no figuraban en el texto.
Por su parte, monseñor Kurtz resalta que el periodo de conversación y diálogo es muy importante. "Hemos hablado mucho del hecho de que se dan muchas experiencias distintas pero presentan un punto en común, que nos permite proponer algo unánime a la hora de presentar una propuesta", ha precisado. Además, ha reconocido que "debemos agradecer y elogiar los esfuerzos realizados por familias de todo el mundo". En otro momento de la rueda de prensa ha explicado que "no hubo una gran diferencia entre el testimonio de los esposos y la reflexión de los padres sinodales en los círculos menores". Así como ha manifestado su deseo de "ser capaces de ser testigos de la fe no permaneciendo sólo en grupos pequeños", ha observado que "debemos realizar un mejor trabajo para hacer entender el amor gratuito y fiel".
Por su parte, monseñor Fisichella, ha explicado que la labor del relator es recoger todas las expresiones que dan los padres sinodales y convertirlas en 'modos' para el texto original. Es obvio -ha indicado- que el trabajo requiere atención, esfuerzo y fidelidad al debate del círculo menor.
Respecto al trabajo de los círculos menores, el prelado ha afirmado que son los días más fecundos del Sínodo porque no existe límite de tiempo para hablar, no son tan sólo cuatro minutos por intervención como ha sucedido en las Congregaciones generales de la semana pasada.
Además ha explicado que cada círculo menor tiene una presencia muy diferencida y esto ayuda a aportar una visión global sobre las problemáticas afrontadas por el Sínodo de la familia. La problemática, aún siendo la misma, "se discute y percibe con sensibilidad distinta", ha observado.  

Sobre las enmiendas realizadas a la Relatio, también ha precisado que pueden ser incluso hacia una palabra concreta. Por ejemplo, si un punto del documento dice "numerosos padres sinodales", se podría  precisar que ese "numerosos" fue más bien "algunos".

CARDENAL KASPER: 'CRECIENTE MAYORÍA' EN EL SÍNODO APOYA LA PROPUESTA DE LOS DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR.

Dice que el Papa tuvo problemas en su propia familia, quiere ver una "apertura".
Por Edward Pentin
El cardenal Walter Kasper, ha afirmado que piensa que una "mayoría creciente" del Sínodo está a favor de su propuesta de permitir que algunos católicos divorciados y vueltos a casar civilmente puedan recibir la comunión. 
En declaraciones al salir de las discusiones en pequeños grupos de trabajo del martes por la tarde, el cardenal alemán dijo que el Papa ha sido testigo de este tipo de problemas en su propia familia y que él ha "mirado a los laicos y visto que la gran mayoría están a favor de una apertura razonable y responsable". El Vaticano no ha negado que el Papa quiere una "apertura" en este aspecto.
La propuesta del cardenal para administrar la comunión a algunas parejas de divorciados y "vueltos a casar" después de un período de penitencia ha sido rotundamente criticada por un número de líderes de la Iglesia, entre ellos el cardenal Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; el cardenal Raymond Burke, prefecto de la Signatura Apostólica, y el cardenal George Pell, prefecto de la Secretaría de Economía del Vaticano.
El cardenal Kasper también habló de sus puntos de vista sobre el Sínodo, y pareció sugerir que las opiniones de los africanos sobre la homosexualidad - donde el tema sigue siendo un tabú - no son escuchadas por los delegados occidentales en la Asamblea. Al igual que para los delegados occidentales es "imposible" opinar sobre temas africanos, dijo también que ellos "no nos deben decir lo que tenemos que hacer".
***
Eminencia, ¿cómo va todo en el Sínodo?
-- Cardenal Walter Kasper: Todo está muy tranquilo ahora. Esta mañana estaba un poco encendido, ¡pero por supuesto que es por vosotros, los periódicos!
Ayer nos dijeron que el "Espíritu del Vaticano II" estaba presente en el Sínodo. ¿Está de acuerdo con esto?
-- Cardenal Walter Kasper: Este es el espíritu del Concilio, esto es muy cierto.
¿Ha visto algún movimiento en el tema de los divorciados vueltos a casar?
-- Cardenal Walter Kasper: Tenía la esperanza de que habría alguna apertura y creo que la mayoría está a favor. Esa es la impresión que tengo, pero no hay votos. Pero creo que un poco de apertura podría producirse. Tal vez también se quede para la siguiente parte del sínodo.
¿Ha visto crecer la oposición a sus propuestas en los últimos días?
-- Cardenal Walter Kasper: No. En la primera fase del Sínodo vi una creciente mayoría a favor de una apertura. Lo vi, pero es más un sentimiento. No hubo votación. Habrá una votación, pero no todavía.
¿Sabe cómo el Santo Padre está viendo el Sínodo y cómo va hasta ahora?
-- Cardenal Walter Kasper: Él no ha hablado, está en silencio, ha escuchado con mucha atención, pero es claramente lo que quiere y eso es evidente. Él quiere a una parte importante del episcopado con él y lo necesita. Él no lo puede hacer en contra de la mayoría del episcopado.
¿Tiene algún sentido que él esté tratando de empujar las cosas en esa dirección?.
-- Cardenal Walter Kasper: Él no empuja. Su primer discurso fue la libertad: la libertad de expresión, cada uno debe decir lo que piensa y lo que tiene en mente y esto fue muy positivo. Nadie se pregunta: ¿qué sería lo que el Santo Padre piensa sobre esto? ¿Qué cosas puedo decir? Esta libertad de expresión ha estado muy viva aquí en este Sínodo, más que en otros.
Se ha dicho que añadió a cinco relatores especiales el viernes pasado para ayudar al relator general, el cardenal Peter Erdo. ¿Es porque él está tratando de llevar las cosas de acuerdo a sus deseos?
-- Cardenal Walter Kasper: No veo lo que está pasando por la cabeza del Papa. Pero creo que la mayoría de estas cinco personas son gente abierta que quieren seguir con esto. El problema, además, es que hay diferentes problemas de diferentes continentes y culturas diferentes. África es totalmente diferente de occidente. También los países asiáticos y musulmanes, que son muy diferentes, sobre todo acerca de los gays. No se puede hablar de esto con los africanos y los países musulmanes. No es posible. Es un tema tabú. Para nosotros, que decimos que no debemos discriminar, no queremos discriminar en ciertos aspectos.
¿Pero los participantes africanos fueron escuchados en este sentido?
-- Cardenal Walter Kasper: No, la mayoría de ellos [que sostienen estos puntos de vista no hablará acerca de ellos].
¿They’re not listened to?
-- Cardenal Walter Kasper: En África, por supuesto, [sus opiniones son escuchadas], donde es un tabú.
¿Qué ha cambiado para usted, con respecto a la metodología de este Sínodo?
-- Cardenal Walter Kasper: Yo creo que al final tiene que haber una línea general en la Iglesia, criterios generales, pero las cuestiones de África no las podemos resolver. Debe haber espacio también para que las conferencias episcopales locales resuelvan sus problemas, pero yo diría que con África es imposible [para nosotros resolverlos]. Pero no nos deben decir lo que tenemos que hacer.
¿Hay mucha preocupación acerca de su propuesta?
-- Cardenal Walter Kasper: Sí, sí, mucha. 
La gente está diciendo que está causando una gran confusión entre los fieles, y están preocupados por ella. ¿Qué dice a eso?
-- Cardenal Walter Kasper: Yo sólo puedo hablar de Alemania, donde la gran mayoría quiere una apertura sobre el divorcio y volver a casarse. Es lo mismo en Gran Bretaña, está en todas partes. Cuando hablo con los laicos, también con los ancianos que están casados desde hace 50 ó 60 años, nunca pensaron en el divorcio, pero lo consideran un problema con su cultura y so every family has a problem nowadays. El Papa también me dijo que [existen tales problemas] en su familia, y él ha mirado a los laicos y ha visto que la gran mayoría están a favor de una apertura razonable y responsable.
Pero la gente siente que la doctrina de la Iglesia va a ser socavada por su propuesta si se aprueba, que está deshaciendo 2000 años de enseñanza de la Iglesia. ¿Cuál es su opinión sobre esto?
-- Cardenal Walter Kasper: Nadie está poniendo en tela de juicio la indisolubilidad del matrimonio. Creo que no sería una ayuda para las personas, pero si se mira a la Palabra de Jesús, hay diferentes evangelios sinópticos en diferentes lugares, en diferentes contextos. Es diferente en el contexto judeo-cristiano y en el contexto helenístico. Marcos y Mateo son diferentes. Ya había un problema en la época apostólica. La Palabra de Jesús es clara, pero ¿cómo aplicarla en situaciones diferentes, complejas? Es un problema para ver con la aplicación de estas palabras.
¿La enseñanza no cambia?
-- Cardenal Walter Kasper: La enseñanza no cambia pero se puede hacer más profunda, puede ser diferente. También hay un cierto crecimiento en la comprensión del Evangelio y de la doctrina, un desarrollo. Nuestro famoso cardenal Newman habló sobre el desarrollo de la doctrina. Esto tampoco es un cambio, sino un desarrollo de la misma línea. Por supuesto, el Papa lo quiere y el mundo lo necesita. Vivimos en un mundo globalizado y no se puede gobernar todo desde la Curia. Tiene que haber una fe común, una disciplina común, pero una aplicación diferente.

miércoles, 15 de octubre de 2014

CARDENAL SEBASTIÁN: LO PROGRESISTA ES EL AMOR Y LA FIDELIDAD.

El arzobispo emérito de Pamplona explica que durante el Sí­nodo se han dado cuenta de la necesidad de "convencernos de que tenemos un mensaje muy bueno" para ofrecer al mundo.

Por Rocío Lancho García


El arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián Aguilar, es uno de los 19 primeros cardenales creados por el santo padre Francisco, el pasado mes de febrero. El cardenal Sebastián, de 84 años de edad, participa en estos días en el Sínodo de los Obispos para tratar "Los desafíos de la familia en el contexto de la evangelización". El purpurado español fue galardonado con el premio HO 2014, que entrega la organización Hazte Oír. Junto con otros cinco premiados, recibió dicho reconocimiento "por su comprometida y valiente labor en favor de la vida, la familia y las libertades y los derechos fundamentales".
En una entrevista concedida a ZENIT comenta el clima de serenidad y tranquilidad con el que se está viviendo el Sínodo bajo la petición del Papa de hablar con libertad y escuchar con humildad. Asimismo observa que es una prioridad presentar en la sociedad la visión cristiana del matrimonio y la familia de una forma atrayente y convencidos de que el mensaje de amor y fidelidad hace feliz a la gente.

¿Qué valoración hace de la primera semana de trabajo en el Sínodo?
-- Card. Sebastián: Es difícil hacer una valoración porque el Sínodo es un conjunto y lo que se hace en las Congregaciones generales luego tiene que concretarse en las reflexiones y propuestas de los grupos. He escuchado a varios padres sinodales decir que de todos los Sínodos en los que han estado, este es el más interesante. El Papa con su intervención inicial creó un clima de confianza y de serenidad con la frase: 'hablad con libertad y escuchad con humildad'. Es una frase espléndida. Y ese ha sido el clima, se ha intervenido con mucha serenidad, tranquilidad y con muchas ganas de comprender bien la situación. Yo lo que estoy viendo es una profunda responsabilidad de los obispos por comprender el momento presente y poder ofrecer de una manera convincente y atractiva el ideal de matrimonio y familia cristiana.

¿Cómo se han percibido los testimonios de los matrimonios que han hablado durante estos días?
-- Card. Sebastián: Ha sido precioso. Hubo testimonios muy variados y muy bonitos. Algunos fueron emocionantes, de personas que nos han contado sus dificultades y sus esfuerzos para sacar adelante su familia. Un matrimonio de África que nos dijeron que eran padres de ocho hijos, cuatro adoptados... Me he dado cuenta que tenemos unos líderes cristianos de mucha categoría intelectual, bien preparados, pero también de categoría moral que están viviendo muy generosamente su vocación y servicio cristiano.
Y también hemos tenido testimonios de representantes de otras iglesias... El espectáculo del Sínodo es glorioso. Hay 185 padres sinodales, cada uno trae su propia experiencia, una visión y problemas diferentes... Y te das cuenta qué grande es el mundo, y qué grande es la Iglesia. Aunque también hemos percibido una cosa. Hay una coincidencia sorprendente en las agresiones a la familia en todos los continentes, como si hubiera una cierta programación de todo lo que es conmocionar este fundamento de la sociedad.

Entonces, durante el Sínodo ¿se experimenta verdaderamente la universalidad de la Iglesia?
--Card. Sebastián: Esa es una de las impresiones más sorprendentes y más aleccionadoras que uno saca del Sínodo. La variedad y la complejidad de la universalidad de la Iglesia que se nota en carne viva. Te habla un obispo de Irak, de Irán, de Siria... y te cuenta de primera mano lo que están viviendo. Y te habla el de Sri Lanka, Siberia, Canadá, Chile... Al principio todo parece como una cosa desordenada, pero después se va creando una especie de fondo común que va facilitando el consenso y el desemboque definitivo del Sínodo.
Pero también hay que decir una cosa para no crear falsas expectativas: este Sínodo es prácticamente un pre-Sínodo y no se puede esperar ninguna conclusión definitiva ni sorprendente porque esto es la primera parte del partido. Aquí hemos insistido más en las causas y análisis que en las propuestas o conclusiones concretas.

De todos los temas que han surgido en las Congregaciones generales, ¿cuáles cree que son los más urgentes?
-- El tema más urgente y coincidente es la presentación actualizada, atrayente de la visión cristiana del matrimonio y la familia. Pensamos que realmente una convivencia fundada en el amor incondicional e irrevocable es un mensaje muy profundo y muy gozoso para la gente, porque todos queremos amar y ser amados. Estamos convencidos de que si logramos presentar de una manera brillante la concepción cristiana de la familia la gente de buena voluntad la va a acoger. También estamos convencidos de que hay que cambiar el clima y llevar a la gente el convencimiento de que lo bueno, el futuro, lo progresista es el amor, la fidelidad y la felicidad que esto lleva consigo; no el divorcio, los recasamientos, los niños lanzadera que van de un sitio para otro, sino una familia verdaderamente sosegada, unida, feliz. No hay un mensaje mejor que este. No podemos dejarnos ganar la batalla cultural por otras concepciones que no ofrecen un mensaje tan profundamente humano como el nuestro. Y este es el gran reto que la Iglesia tiene hoy. Esto lo podemos hacer con el estudio, la investigación, la buena predicación y catequesis, la formación de los cristianos... Hace falta animarnos un poco más y convencernos de que tenemos un mensaje muy bueno.

¿Y qué otros temas? 
-- También hay otras sugerencias que aparecen. Hay una pregunta que ha hecho un auditor, ¿por qué fracasan tantos matrimonios cristianos, sacramentales? Algo hay que no funciona si el matrimonio, la familia, el vivir unidos en un amor sincero, fiel y acogedor que es tan bonito ¿por qué hoy hay tanta gente que rechaza el matrimonio? Todavía no tenemos una respuesta formulada.
Yo creo que primero hay un contexto de vida estructural e ideológico que no favorece la vida matrimonial ni familiar. También la organización económica, laboral... Pero también creo que es consecuencia de la visión poco religiosa de uno mismo que hay actualmente. El debilitamiento de la fe y de la misma sensibilidad religiosa de mucha gente, hace que seamos más víctimas de la provisionalidad.

En la opinión pública se habla mucho del enfrentamiento entre misericordia y doctrina, ¿es real esta dicotomía?
-- No puede haber enfrentamiento. La doctrina es misericordiosa y la misericordia tiene que ser justa y veraz. Lo que sí hay es una voluntad real y verdadera de acercarse a las situaciones dolorosas que pueden ser muy variadas, con la mejor voluntad posible. Pero la mejor voluntad posible dentro de la verdad de Jesús y de la Iglesia. ¿Qué podemos hacer en favor de la gente que de una manera u otra ha fracasado en su proyecto de vida? Pues ayudarles a recomponer, a revisar. Creo que la vida siempre es revisable, y uno puede volver sobre sus pasos y hacer las cosas mejor de como las hizo. Aquí no hay todavía una respuesta ni una postura definitiva. Pero también debo decir que no ha habido situaciones dramáticas, cada cual expone su parecer y más que una polémica lo que hay es una búsqueda en común.

 Y de la realidad concreta española, ¿qué han podido transmitir al Sínodo?
-- En España estamos viviendo duramente la experiencia de la securalización. Hoy en España hay un buen número de parejas de hecho que no aceptan el matrimonio ni civil ni eclesial, pero el dato fundamental es que entre los bautizados es mayor el número de los matrimonios civiles que sacramentales. ¿Qué está pasando para que un bautizado, con formación, catequesis... a la hora de consolidar un proyecto de vida prescinda de la Iglesia? Es la pregunta que tenemos que hacernos, ¿qué experiencia, formación, madurez, atención y ayuda religiosa han recibido estas personas para marchar de la Iglesia en el momento decisivo de la programación de su vida adulta?

SÍNODO, DÍA 7: LA RELATIO POST DISCEPTATIONEM ES SÓLO UN DOCUMENTO DE TRABAJO.

El padre Lombardi aclara la naturaleza del texto presentado ayer ante las polémicas interpretaciones de algunos medios de comunicación.
Por Rocío Lancho García
FUENTE ZENIT.
La secretaria general del Sínodo, tras las reacciones y discusiones surgidas después de la publicación de la Relatio post disceptationem, y el hecho de que a menudo se ha atribuido un valor que no corresponde a su naturaleza, ha reiterado que el citado texto es un documento de trabajo, que resume las intervenciones y el debate de la primera semana, y ahora está siendo propuesto a la discusión de los miembros del Sínodo reunidos en los círculos menores, según lo previsto por el Reglamento del mismo Sínodo. El trabajo de los círculos menores será presentado a la Asamblea en la Congregación general del próximo jueves por la mañana, 16 de octubre.
El padre Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa del Vaticano, ha iniciado la sesión informativa de esta mañana con esta aclaración debido a los ecos e interpretaciones que se hicieron ayer en la prensa nacional e internacional tras la presentación de la Relatio post disceptationem.
El cardenal Filoni y el cardenal Napier han acompañado en la sala de prensa al padre Federico Lombardi, para ofrecer a los periodistas algunos detalles sobre el documento y sobre la labor que han iniciado en los círculos menores.
Por su parte, el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, ha explicado que los 20 miembros del círculo del que él es moderador "hemos tomado en consideración este documento que ayer por la mañana tuvimos ocasión de escuchar y naturalmente el primer aspecto ha sido comprender la naturaleza del documento" y "sucesivamente entrar en la metodología, teniendo en cuenta el modo de proceder en los círculos menores". Una metodología que -según ha precisado- tiene en consideración, ante todo, la satisfacción que ha producido la redacción del documento. Y a continuación, se interviene en las partes del documento.
Ayer por la tarde ya hicieron las primeras propuestas dentro del grupo y esta mañana se han presentado los modos, sobre los que se ha discutido y sucesivamente se han sometido a la votación, ha explicado el purpurado. Asimismo, ha transmitido la sorpresa entre los miembros del círculo menor, al ver las reacciones en los medios de comunicación.
Por eso, ha querido recordar que "nosotros estamos trabajando para poner en manos del Santo Padre un resultado que él mismo decidirá según lo que será el tercer momento del Sínodo".
A continuación, el cardenal Napier, arzobispo de Durban (Sudáfrica), ha precisado también que la la Relatio puede llevar a pensar a la gente cuál es la opinión global sostenida por el Sínodo, pero es sólo un resumen. Asimismo, se ha mostrado esperanzado en que prevalezca el punto de vista del Sínodo y no los puntos de vista particulares de algunos grupos. Además, ha recordado que el fin de los círculos menores es promover los aspectos positivos de la familia que han sido desarrollados.
Un punto afrontado durante el turno de preguntas ha sido el de las familias misioneras, como uno de los temas abordados en el Sínodo. "Está claro que sabiendo bien que después del Concilio Vaticano II el mundo de los laicos ha entrado de forma plena dentro de la vida de la Iglesia, la familia ciertamente no podía permanecer fuera", ha observado. Por eso, ha añadido, en estos 50 años se ha visto a las familias participar también en la evangelización, haciéndose cargo de este aspecto. "La novedad ha sido que las mismas familia han comprendido que ellos pueden ser no sólo objeto de evangelización sino sujeto de la evangelización", ha precisado el purpurado. Una evangelización que llega por el testimonio que estas familias dan en los países a los que van.
Sobre las expectativas excesivas creadas en torno a este Sínodo, el cardenal Filoni ha indicado que son creadas "a través de nuestro hablar, y de la prensa". Diría que -ha añadido- la expectativa no es una cuestión de tipo 'yo mañana doy la solución a todos los problemas'. "La expectativa es que esta cuestión relativa a la familia, al matrimonio y todas las situaciones particulares están al centro de la atención de la Iglesia. Esta es la primera expectativa fundamental", ha aclarado. Asimismo, el cardenal ha afirmado que  "no debe ser una expectativa sólo desde el aspecto de los problemas", también se debe recordar a las familias cristianas que "les animamos" y que "también son objeto de nuestra atención".

Finalmente, el padre Federico Lombardi ha recordado, a propósito de la publicación de la Relatio, que "el Sínodo no es  algo que ha nacido ahora", "es una institución que tiene varios decenios". "En la comunicación del Sínodo al externo hay etapas que están bastante establecidas y forman parte del normal funcionamiento del Sínodo", ha añadido. Por eso, el portavoz del Vaticano ha observado que la Relatio ante disceptationem siempre se ha hecho pública inmediatamente, y así todos tenían conciencia del punto de partida del Sínodo. Así como la Relatio post disceptationem siempre ha sido publicada.

SÍNODO, DÍA 6: MANTENER UNA MIRADA DE PASTOR QUE DA LA VIDA, NO DEL QUE JUZGA.

Tras la presentación de este lunes de la Relatio post disceptationem, los padres sinodales debatieron para hacer algunas apreciaciones sobre el texto presentado.
Este lunes se presentó la Relatio post disceptationem leída por el relator general del Sínodo de los Obispos, el cardenal Péter Erdö. A continuación se realizó un debate libre de los padres sinodales.
"La Relatio post disceptationem ha sido apreciada por su capacidad de "retratar" adecuadamente las intervenciones de estos días en el Aula, captando el espíritu de la Asamblea y destacando la acogida como tema principal de los trabajos. Del documento, se dice, emerge el amor de la Iglesia por la familia fiel a Cristo, pero también su capacidad de estar cerca del ser humano en cada momento de su vida, de comprender que, detrás de los desafíos pastorales, hay muchas personas que sufren", se lee en el comunicado de la Sala de Prensa del Vaticano.
Asimismo se subraya que la mirada del Sínodo tendría que ser la del pastor que da la vida por sus ovejas, no la del que las juzga a priori. La Relación recoge diversos puntos de vista para proporcionar una base de trabajo a los Círculos menores -que tienen lugar desde el pasado viernes y se prologarán durante esta semana- y se han sugerido algunas ideas adicionales.
Por ejemplo, el comunicado cita que "teniendo siempre presente que la Iglesia debe acoger a los que atraviesan por dificultades, sería bueno hablar más de las familias que se mantienen fieles a las enseñanzas del Evangelio, animándolas y dándoles las gracias por el testimonio que ofrecen". Por esta razón se afirma que del Sínodo "debería emerger más claramente que el matrimonio indisoluble, feliz, fiel para siempre, es hermoso, es posible y está presente en la sociedad, evitando así de centrarse principalmente en las situaciones familiares imperfectas".
Por otro lado, durante el debate libre se habló también "de acentuar más el tema de la mujer, de su tutela y su importancia para la transmisión de la vida y de la fe", así como "de integrar alguna reflexión sobre la figura de los abuelos en el hogar" y "de incluir una referencia más específica a la familia como 'Iglesia doméstica' y a la parroquia como una 'familia de familias', así como "a la Sagrada Familia, como modelo de referencia". En este contexto, "también se ha tratado sobre cómo valorizar la perspectiva misionera de la familia y su anuncio del Evangelio en el mundo contemporáneo".
Respecto al tema de los divorciados que se han vuelto a casar, "se ha dicho que es difícil aceptar excepciones sin que, en realidad, se conviertan en una regla común". En relación a los homosexuales "se puso de relieve la necesidad de aceptación, pero con la prudencia adecuada, con el fin de no crear la impresión de una evaluación positiva de esa orientación por parte de la Iglesia. La misma atención se solicitó por cuanto respecta a las convivencias".
Del mismo modo se habló de la necesidad de reiterar la importancia del sacramento del Bautismo, que es esencial para comprender plenamente la sacramentalidad del matrimonio y también su ser un "ministerio" en el anuncio del Evangelio.
Abordando la agilización de los procedimientos para las causas de nulidad matrimonial, "ha suscitado alguna perplejidad la propuesta de dar más competencias al obispo diocesano, cargando así demasiado peso sobre sus hombros". Además, "se ha solicitado una reflexión más profunda y articulada sobre los casos de poligamia - en especial los de aquellos que se convierten y quieren recibir los sacramentos - y sobre la difusión de la pornografía (de forma particular en la web) que representa un riesgo real para la unidad familiar".

Por último, en relación con la apertura a la vida por parte de las parejas, "se hizo hincapié en la necesidad de abordar con más detalle y decisión no sólo el tema del aborto, sino también el de la maternidad subrogada".

martes, 14 de octubre de 2014

FRASE SOBRE LA FAMILIA DE BENJAMÍN FRANKLIN

La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia.


Benjamin Franklin

SÍNODO, DÍA 6: PASTORAL DE MISERICORDIA PARA LAS FAMILIAS HERIDAS.

El cardenal Erdö presenta la "Relatio post disceptationem" que sintetiza las intervenciones de los 180 participantes del Sínodo durante la primera semana de trabajo. Anunciado el tema del Sí­nodo del 2015.
Por Salvatore Cernuzio
FUENTE ZENIT.
Opciones pastorales valientes. Los 180 cardenales, obispos, auditores y expertos del Sínodo extraordinario sobre la familia se han puesto de acuerdo en este punto. Y en la "Relatio post disceptationem", leída esta mañana en el aula por el cardenal Peter Erdö, relator general, reafirma la fidelidad al Evangelio pero sin que falte una atención particular a las fragilidades familiares.
El Sínodo, al llegar a este punto, se centra en la misericordia y hace hincapié en la urgencia, por el tiempo actual, de nuevos caminos pastorales. Porque esas dificultades en las que están las familias a menudo "han sido 'sufridas' más que elegidas en plena libertad".
El debate está aún en proceso: la Relatio es ahora una síntesis de las discusiones mantenidas en las Congregaciones generales de esta primera semana de encuentro. El cardenal Erdö usa el condicional, dando a entender que para las decisiones más concretas es necesario esperar al 19 de octubre, después de las discusiones de los Circuli minores que comenzaron el viernes por la tarde y continuarán toda la semana.
Por tanto, no se puede esperar, como muchos lo hacían, un rotundo "sí" o "no" sobre la posibilidad de acceso a los sacramentos de personas en situaciones anómalas, como en el caso de los divorciados vueltos a casar.
"No es sabio pensar en soluciones únicas o inspiradas en la lógica del “todo o nada”, ha dicho Erdö al respecto. Sobre el tema se mantienen dos líneas: "algunos han argumentado a favor de la disciplina actual en virtud de su fundamento teológico, otros se han expresado por una mayor apertura a las condiciones bien precisas cuando se trata de situaciones que no pueden ser disueltas sin determinar nuevas injusticias y sufrimientos".
La 'novedad' es la propuesta avanzada por algunos que "el eventual acceso a los sacramentos debe ir precedido de un camino penitencial --bajo la responsabilidad del obispo diocesano-- y con un compromiso claro a favor de los hijos". "Se trataría --ha dicho Erdö-- de una posibilidad no generalizada, fruto de un discernimiento actuado caso por caso, según una ley de la gradualidad, que tenga presente la distinción entre el estado de pecado, estado de gracia y circunstancias atenuantes".
Los criterios elegidos por los padres sinodales para trabajar estas cuestiones delicadas son tres: escucha, mirada fija en Cristo y discernimiento "a la luz del Señor Jesús". La Iglesia, "casa paterna" y "antorcha en medio de la gente" --se afirma-- tiene la labor de acompañar con paciencia, delicadeza, atención y cuidado a sus hijos más frágiles, "marcados por el amor herido y perdido".
Por tanto, se advierte la necesidad de decir "una palabra de esperanza y de sentido" a esta gente, acogiendo a las personas con su existencia concreta, sabiendo "sostener la búsqueda, alentar el deseo de Dios y la voluntad de sentirse plenamente parte de la Iglesia, incluso de quien ha experimentado el fracaso o se encuentra en las situaciones más desesperadas".
En esta línea, se pide un discernimiento espiritual "acerca de las convivencias y de los matrimonios civiles y los divorciados vueltos a casar" porque --se explica-- "compete a la Iglesia reconocer estas semillas del Verbo dispersas más allá de sus confines visibles y sacramentales".
"La Iglesia --ha dicho Erdö-- se dirige con respeto a aquellos que participan en su vida de modo incompleto e imperfecto, apreciando más los valores positivos que custodian, en vez de los límites y las faltas".
Además de "curar las heridas" de divorciados vueltos a casar, la Iglesia está llamada también a la acogida de las personas homosexuales que --se lee en el documento-- "tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana". La cuestión homosexual "interpela a una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realísticos de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual". Ninguna duda sobre el hecho de que "las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer". Tampoco "es aceptable que se quieran ejercitar presiones sobre la actitud de los pastores o que organismos internacionales condicionen ayudas financieras a la introducción de normas inspiradas en la ideología gender". La Iglesia, además --dice la Relatio-- pone atención especial en los niños que viven con parejas del mismo sexo, reiterando que en primer lugar se deben poner siempre las exigencias y derechos de los pequeños".
Pensando siempre en los pequeños, en el documento los padres sinodales invocan "respeto y amor" por cada familia herida, sobre todo quien ha sufrido injustamente el abandono del cónyuge, evitando "actitudes discriminatorias" hacia los niños. "Es indispensable hacerse cargo de manera leal y constructiva de las consecuencias de la separación o del divorcio, en los hijos --se afirma-- ellos no pueden convertirse en un 'objeto' de contienda y se deben buscar las formas mejores para que puedan superar el trauma de la división familiar y crecer en el modo más posible sereno".
Los participantes del Sínodo remarcan la necesidad de una "preparación adecuada al matrimonio cristiano" porque no es sólo "una tradición cultural o una exigencia social", sino "una decisión vocacional". No se "complican" los ciclos de formación, sino que se quiere "ir en profundidad" no limitándose a orientaciones generales. En este sentido, se debe renovar también "la formación de los presbíteros", a través de una implicación de las mismas familias "privilegiando su testimonio". Del mismo modo, las parejas son acompañadas también después de la celebración del matrimonio, un periodo "vital y delicado" lleno de alegrías pero también desafíos que la Iglesia debe ayudar a los cónyuges a afrontarlos.
De matrimonio también se ha hablado en relación a la simplificación de los procedimientos para el reconocimiento de la nulidad. Entre las propuestas han sido indicadas la superación de la necesidad de la doble sentencia conforme; la posibilidad de determinar una vía administrativa bajo la responsabilidad del obispo diocesano; un proceso sumario para realizar en los casos de nulidad notoria. También se ha propuesto considerar la posibilidad de dar relevancia a la fe de los novios en orden a la validez del sacramento del matrimonio. Hay que destacar que en todos los casos se trata de establecer la verdad sobre la validez del vínculo. También se pide el aumento de la responsabilidad del obispo diocesano, el cual en su diócesis podría encargar a un sacerdote debidamente preparado que pueda gratuitamente aconsejar a las partes sobre la validez del matrimonio.

A propósito de los laicos, el Sínodo anima el compromiso de los laicos en el ámbito cultural y socio-político, para que factores externos no obstaculicen la "auténtica vida familiar, determinando discriminaciones, pobreza, exclusiones, violencia". No por casualidad el tema elegido por el Papa para el próximo Sínodo ordinario del 4 al 25 de octubre de 2015 es "La vocación y la misión de la familia en la Iglesia en el mundo contemporáneo". Lo ha anunciado en la mañana de este lunes el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo, en la apertura de los trabajos, en presencia del papa Francisco.

SÍNODO, DÍA 6 - DOCUMENTO POST PRIMERA FASE: 'GRAN ACOMPAÑAMIENTO DEL TEMA'.

Comienza la segunda etapa del Sí­nodo de los obispos, en la que profundizarán la 'Relatio Post Disceptationem' en pequeños grupos.
Por Rocío Lancho García
FUENTE ZENIT.
El santo padre Francisco ha convocado oficialmente del 4 al 25 octubre 2015 la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema ''La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo'', o sea la etapa final del Sínodo de la familia. Asimismo, esta mañana ha sido presentada la Relatio Post Disceptationem, pronunciada por el cardenal Peter Erdö, relator general del Sínodo. El documento recoge las principales reflexiones de los padres sinodales expuestas durante los primeros días de encuentro sinodal.
Después de la Relatio ha habido un tiempo amplio libre, sin intervenciones preparadas. Los padres pedían la palabra y podían hablar libremente. Tal y como ha explicado el padre Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa del Vaticano, "ha sido una discusión amplia y sustancial". Además, ha recordado que "estamos en un camino que continúa". Durante casi dos horas, ha habido tiempo para 41 intervenciones. De este modo, se ha dado comienzo a nueva etapa de reflexión.
Presentes en la rueda de prensa estaban algunos padres sinodales para precisar algunos detalles del documento  y sobre el desarrollo del Sínodo en estos días. El cardenal Tagle, arzobispo de Manila, ha recordado que la Relatio "tiene que ser la base de la próxima discusión" y que no se puede considerar "como un documento definitivo", sino que nos dice "hasta que punto hemos llegado hasta ahora y nos indica los puntos en lo que tenemos que profundizar en el futuro". Además, ha dado las gracias al papa Francisco porque con su intervención del primer día está siendo un Sínodo muy franco y abierto a la hora de expresarse cada uno.
Si hubiera que colgar un cartel, se leería "Working progress", ha dicho monseñor Bruno Forte, secretario especial del Sínodo. Por otro lado, ha recordado que la Relatio "tenía el deber de respetar las dos grandes indicaciones que el Papa dio al principio", hablar con libertad y escuchar con humildad, y es lo que ha hecho. Esto --ha precisado-- es ejercicio de sinodalidad. Sinodalidad en el sentido de "paciencia de caminar juntos tratando de madurar".  
Además, ha indicado que algunos padres sinodales han señalado que se está viviendo el Espíritu del Concilio Vaticano II, escuchando al mundo. También ha hablado de la ley de la gradualidad. Por eso, ha advertido que existe el riesgo, sobre todo para quien está llamado a un servicio de profecía y enseñanza, de querer "quitar las cosas con el hacha",  "pero antes de usar el sí-sí, no-no, es necesario entender que hay grados de comprensión, la lógica vencedora no es nunca todo o nada, sino la de la paciencia del devenir, atención a los detalles, a las diversidades, complejidades de la situaciones. Porque quien no usa esta lógica corre el riesgo de juzgar a las personas y no entenderlas". Y este espíritu de acompañamiento --ha afirmado el prelado-- se percibe en la Relatio.
Por su parte, el cardenal Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago de Chile, ha reconocido que ha participado en este Sínodo "no solo con los oídos abiertos sino con el corazón abierto". Además ha indicado que le ha llamado la atención que ha visto que la globalización no es solo de las ideas, sino también de problemas y situaciones dentro de la Iglesia.
Y así, ha subrayado que este Sínodo es un reflejo de tres cosas fundamentales. En primer lugar, escucha que los padres sinodales han hecho de sus realidades. En segundo lugar, la gran capacidad de misericordia, de querer comprender las cosas bellas y difíciles que viven las familias, y por consiguiente escuchar a una Iglesia que se hace presente con un corazón de misericordia. Y en tercer lugar, una búsqueda de caminos para acompañar y expresar esa cercanía en líneas pastorales que sean adecuadas a las situaciones diversas que cada uno vive. "Estas tres dimensiones están muy presentes en el documento que no es definitivo, estos días seguimos dialogando y enriqueciendo, pero el documento que ya tiene las perspectivas más bellas", ha asegurado el purpurado.

Durante el turno de preguntas de los periodistas, monseñor Bruno Forte ha indicado que la ayuda de los laicos durante el Sínodo ha sido importante, no solo por los testimonios de los matrimonios sino también los expertos e invitados. "Ciertamente son ellos los primeros expertos, los esposos. Lo que esperamos y deseamos es que en el año intermedio, en este tiempo, los laicos hagan sentir su voz en las iglesias locales", ha observado. Naturalmente --ha añadido--  son los obispos los que se tienen que poner a la escucha y promover la participación de los laicos. A veces, ha advertido, "veo que nuestros laicos son más clericales que los sacerdotes". Por esta razón, ha exhortado a los laicos a "ser protagonistas" para "ayudarnos a entender mejor" y "encontrar soluciones verdaderas.".

lunes, 13 de octubre de 2014

LA VOCACIÓN Y LA MISIÓN DE LA FAMILIA EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO.

El próximo Sínodo tratará sobre vocación y misión de la familia en la actualidad
La Santa Sede ha informado que durante la Congregación general del Sínodo del lunes 13 de octubre que el Papa Francisco ha convocado la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema ''La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo'' y que se realizará en el Vaticano del 4 al 25 de octubre de 2015.
Con la celebración del próximo sínodo, el Santo Padre daría por concluido el período de consultas y se encontrará en condiciones de realizar algún pronunciamiento, o bien adoptar alguna medida pastoral.
En ese sentido, también ha sido presentada la ''Relación después de la discusión'' del Sínodo extraordinario sobre la familia.

El documento ha sido presentado por el Relator general de la Asamblea, Cardenal Peter Erdo, y recoge las principales reflexiones de los padres sinodales surgidas en el Aula durante estos días y sirve como base al documento final del Sínodo.