
Ahí el trabajo incansable de todos nosotros, de todos los que amamos la vida, que formamos el pueblo de la vida y para la vida. Todos, pero sobre todo las familias, debemos de intensificar el trabajo de formación de las conciencias en lo que respecta al drama del aborto. No es una cruzada contra nadie, es trabajar por la vida.

Es necesario dar esperanza a las madres y a los padres que tienen dificultades para acoger a sus hijos. Tienen que encontrar en la Iglesia, el hogar en el que se descubren ciudadanos donde pueden recibir las ayudas que necesitan.
Pidamos la gracia de que una corriente de amor recíproco, un amor que

La jornada de la vida es el día de la Encarnación, celebramos que la Palabra se encarnó y nueve meses después María dio a luz a Jesús, al Hijo de Dios. La Iglesia tiene que dar también Jesús al mundo, un mundo que cada vez está más sediento de Amor.
Seamos portadores de Jesús allá donde vayamos, familias que viven con la alegría de tener a Jesús entre ellas, Vayamos con Jesús entre nosotros: Llevemos la Vida al mundo.
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