domingo, 10 de junio de 2018

CURSOS DE FORMACIÓN AL MATRIMONIO Y A LA VIDA DE FAMILIA 2018. DIÓCESIS DE GRANADA.

Actualizado el 10 de junio de 2018


PROPUESTAS DE CURSOS PARA  2018 CASA DIOCESANA DE LA FAMILIA:

Marzo 2018: Sábado 3 y domingo 4.  
Junio  2018: Intensivo de fin de semana  15, 16 y 17  (viernes, sábado y domingo).
Septiembre 2018: Intensivo de fin de semana  7, 8 y 9    (sábado y domingo).
Noviembre 2018:De fin de semana: Sesiones días 19 y 17  (sábados).

INFORMACIÓN:
PARA INSCRIPCIÓN EN LOS CURSOS DE LA CASA DE LA FAMILIA
CASA DIOCESANA DE LA FAMILIACamino de Ronda 132, (Entrada por C/ Sol)
Miércoles de 11:00 a 13:00.
Jueves de 18:00 a 20:00

Teléfono 958 20 41 75. 
Dejar mensaje en el contestador indicando claro el número de teléfono en el que se puede contactar y os llamamos.

Para el resto de cursos llamar a las respectivas Parroquias.

OTRA INFORMACION:



CURSOS PARROQUIAS DE GRANADA PARA 2018 DE LAS QUE TENEMOS DATOS






Para ir al archivo en PDF clicar AQUI

viernes, 1 de junio de 2018

PALABRA DE VIDA DE JUNIO DE 2018.


«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mt 5, 9)
El Evangelio de Mateo inicia el relato de la predicación de Jesús con el sorprendente anuncio de las bienaventuranzas.
En ellas, Jesús proclama «bienaventurados», es decir, plenamente felices y realizados, a todos los que a los ojos del mundo son considerados perdedores o desventurados: los humildes, los afligidos, los mansos, los que tienen hambre y sed de la justicia, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz.
A ellos Dios les hace grandes promesas: serán saciados y consolados por Él mismo, serán herederos de la tierra y de su Reino.
Es, pues, una revolución cultural en toda regla, que trastoca nuestra visión, a menudo cerrada y miope, para la cual estas categorías son una parte marginal e insignificante de la lucha por el poder y el éxito.
«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios»,
Según la visión bíblica, la paz es fruto de la salvación que Dios realiza; o sea, es ante todo un don de Dios. Es una característica de Dios mismo, que ama a la humanidad y a toda la creación con corazón de Padre y tiene sobre todos un proyecto de concordia y armonía. Por eso, quien se prodiga por la paz demuestra cierta «semejanza» con Él, como un hijo.
Escribe Chiara Lubich: «Puede ser portador de paz quien la posee en sí mismo. Es necesario ser portador de paz ante todo en nuestro comportamiento de cada instante, viviendo de acuerdo con Dios y su voluntad. [...) “...serán llamados hijos de Dios": recibir un nombre significa convertirse en lo que ese nombre expresa. Pablo llamaba a Dios "el Dios de la paz" y saludaba a los cristianos diciéndoles: "EI Dios de la paz esté con todos vosotros”: Los que trabajan por la paz manifiestan su parentesco con Dios, actúan como hijos de Dios, dan testimonio de Dios, quien [...) ha imprimido en la sociedad humana el orden, que da como fruto la paz»,
Vivir en paz no es simplemente la ausencia de conflicto; tampoco es una vida sosegada, contemporizando con los valores para buscar la aceptación de los demás siempre y como sea; más bien es un estilo de vida exquisitamente evangélico que requiere la valentía de hacer opciones a contracorriente.
«Trabajar por la paz» es sobre todo crear ocasiones de reconciliación en la vida de uno mismo y de los demás, en todos los niveles: ante todo con Dios, y luego con quienes tenemos cerca, en la familia, en el trabajo, en clase, en la parroquia y en las asociaciones, en las relaciones sociales e internacionales. O sea, es un modo decisivo de amar al prójimo, una gran obra de misericordia que sanea todas las relaciones.
Eso es precisamente lo que Jorge, un adolescente de Venezuela, decidió hacer en el colegio: «Un día, al final de las clases, vi que mis compañeros se estaban organizando para una manifestación de protesta durante la cual tenían la intención de usar la violencia, incendiando coches y tirando piedras. Inmediatamente pensé que ese comportamiento no cuadraba con mi estilo de vida. Así que les propuse escribir una carta a la dirección del colegio: así podríamos pedir de otro modo lo mismo que ellos pensaban conseguir con la violencia. Entre unos cuantos la redactamos y se la entregamos al director».
«Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios».
En este tiempo se revela especialmente urgente promover el diálogo y el encuentro entre personas y grupos diversos por historia, tradiciones culturales o puntos de vista, y así mostrar aprecio y acoger la variedad y riqueza que supone.
Como dijo recientemente el papa Francisco: «La paz se construye en el coro de las diferencias [...] Y a partir de esas diferencias uno aprende del otro, como hermanos... Uno es nuestro Padre, nosotros somos hermanos. Querámonos como hermanos. Y si discutimos entre nosotros, que sea como hermanos que enseguida se reconcilian, que siempre vuelven a ser hermanos».
También podremos esforzarnos por conocer los brotes de paz y fraternidad que ya hacen nuestras ciudades más abiertas y humanas. Preocupémonos de ellos y hagamos que crezcan; así contribuiremos a curar las fracturas y los conflictos que las invaden.
LETIZIA MAGRI

martes, 29 de mayo de 2018

CELEBRACIÓN 25 ANIVERSARIO COF RONDA 110 DE GRANADA.

13 de abril de 1993
13 de abril de 2018
25 Aniversario de la fundación del
COF RONDA 110



El pasado sábado 26 tuvimos la celebración festiva del 25 aniversario de la fundación del Centro de Orientación Familiar RONDA 110 de nuestra Diócesis y que culminó con la Celebración de la Eucaristía de Acción de Gracias en la Iglesia del Sagrario.
25 años de atención generosa y desinteresada a las familias, de llevar esperanza a familias necesitadas de ilusión y esperanza. Durante estos años han sido muchas las actividades que desde el COF se han llevado adelante o con las que ha colaborado el COF o sus miembros a través de otras entidades u organizaciones además de la atención a matrimonios y familias en necesidad: formación afectivo sexual, escuelas de padres, jornadas de reflexión sobre la familia, Ferias de la Familia… que han sido posible gracias a las personas que durante estos 25 años han dedicado su tiempo y sus fuerzas a la atención de las familias.
Durante estos 25 años, la historia del COF ha ido pareja con la vida de nuestra Diócesis: ya desde su fundación por D. José Méndez, que según sus palabras, nacía como una “nueva realidad de servicio y testimonio cristiano” al servicio de la familia; o el continuo ánimo de D. Antonio Cañizares mostró siempre hacia esta realidad diocesana; o las veces que D. Javier lo ha visitado para interesarse y seguir su actividad, y de las que algunas de ellas quedan ya constancia en la página de esta Delegación de Pastoral Familiar de Granada.

La mañana comenzó con la intervención de D. Francisco Javier Espigares, Vicario General de nuestra Diócesis en representación de nuestro Arzobispo D. Javier, que después de disculpar la ausencia del Sr. Arzobispo, agradeció la dedicación a las familias especialmente las más necesitadas, del personal que atiende como voluntarios y de manera desinteresada el Centro Diocesano de Orientación Ronda 110, animando a  continuar haciéndolo no solo a través del COF, sino de las otras realidades que en la Diócesis están naciendo como es Proyecto Raquel o Proyecto Ángel y las que están por nacer, o a participar en los curso de formación de desde la Diócesis se ofertan.



En estos 25 años, el amor concreto de la Diócesis al COF ha llegado también a través de los sacerdotes que han desempeñado la misión de consiliarios del mismo. El primero D. Manuel Reyes, alma no solo del COF sino de la Pastoral Familiar en nuestra Diócesis que desempeñó este papel hasta finales de 2012, a partir de esa fecha D. Antonio Luis Martín que ha cuida con celo y sin descanso esta realidad diocesana desde esa fecha.



La primera parte del acto la cerró la intervención de D. Enrique Alonso, Director del Centro de Orientación Familiar desde su fundación, que hizo un recorrido por estos 25 años de vida de COF, recordando la misión de las distintas personas que colaboran, así como a los profesionales de otras disciplinas a las que recurre el COF, cuando es necesario.
La mañana continuó con un audiovisual que recogía con testimonios gráficas estos 25 años que estábamos recordando.
En un segundo momento de la mañana, Dª Rosa López, Orientadora Familiar, compartió con los presentes lo que está suponiendo para  todos ellos la celebración de estos 25 años de actividad del Centro en la seguridad de que si ha sido posible ha sido porque Dios ha llevado todo adelante. Concluía su intervención citando al P. Jorge Loring cuando afirmaba que “Dios pone casi todo, tú pones casi nada, pero sin tu casi nada Dios no puede poner su casi todo”, nos animaba a preguntarnos si nosotros “estamos poniendo nuestro casi nada”.



A continuación se procedió a entregar al persona del COF un pequeño recuerdo junto a unas palabras de agradecimiento firmadas por Monseñor Martínez y la edición del libro que se ha publicado con motivo de este 25 Aniversario, cuyo contenido interior pueden encontrar en este PDF.



Terminaba la mañana con un recuerdo especial a aquellas que ya no están entre nosotros, pero en la seguridad de que siguen cuidando por el COF y de las familias que a él acuden: Dª Manolita Picorelli, D. Marcelino Antolín, D. Diego Marín, D. Miguel Martín y D. Gregorio Cruz. Agradecemos de forma especial a sus familiares su presencia y las palabras emocionadas que pudimos compartir con ellos.






La mañana concluyó con la Eucaristía, verdadera Acción de Gracias a Dios por cada una de estas personas, por su entrega y dedicación al tiempo que poníamos también en sus manos el trabajo diario que se realiza a través del COF y que continúe poniendo El su “casi todo” y nos anime a nosotros a poner nuestro “casi nada”.



Un agradecimiento al Coro del Salvador que participó con sus cantos en la Eucaristía de Acción de Gracias, por la calidad y belleza de los cantos que interpretaron durante la liturgia eucarística y que nos ayudaron a todos los presentes a vivir más intensa e íntimamente nuestra participación en la Eucaristía.



Terminamos la mañana en una animada comida de hermandad en la Hospedería de las Comendadoras de Santiago.

sábado, 26 de mayo de 2018

25 ANIVERSARIO COF RONDA110 DE GRANADA.

En  unos días, concretamente el sábado  26 de mayo celebraremos la Eucaristía de Acción de Gracias en el 25 aniversario de la fundación del Centro de Orientación Familiar RONDA 110 de nuestra Diócesis.

25 años de atención generosa y desinteresada a las familias, de llevar esperanza a familias necesitadas de ilusión y esperanza. Durante estos años han sido muchas las actividades que desde el COF se han llevado adelante o con las que ha colaborado el COF o sus miembros a través de otras entidades u organizaciones: formación afectivo sexual, escuelas de padres, jornadas de reflexión sobre la familia… que han sido posible gracias a las personas que durante estos 25 años han dedicado su tiempo y sus fuerzas a la atención de las familias.


Sábado 26 de mayo de 2018.


Los actos que desde el COF y el Secretariado Diocesano de Familia y Vida se han programado para el sábado 26 de mayo son los siguientes.

A las 10:30 en el Centro Nuevo Inicio en la Plaza de Alonso Cano:

“CELEBRACION 25 ANIVERSARIO DEL CENTRO DE ORENTACIÓN FAMILIAR RONDA 110”.
Un recorrido por estos 25 años de vida del  COF RONDA110, de agradecimiento  y reconocimiento a las personas que durante este tiempo han hecho realidad un sueño de atención a las familias que allí han acudido a través de su dedicación y entrega.

A las 12:00 en la Parroquia del  Sagrario en la Plaza de Alonso Cano:

“EUCARISTÍA DE ACCION DE GRACIAS 25 ANIVERSARIO DEL COF RONDA110”.
Culmen de esta celebración de aniversario, la Eucaristía de Acción de Gracias por estos 25 años de vida del COF.

lunes, 7 de mayo de 2018

VIDA ESPIRITUAL DE MADRE TERESA DE CALCULTA


EXPOSICIÓN SOBRE 
LA VIDA ESPIRITUAL
MADRE TERESA DE CALCUTA 

Del 10 de mayo al 13 de julio de 2018

Curia Metropolitana
Plaza de Alonso Cano, 1

martes, 1 de mayo de 2018

PALABRA DE VIDA DE MAYO DE 2018.


«En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí» (Ga 5, 22-23).
El apóstol Pablo escribe a los cristianos de la región de Galacia, que habían recibido de él el anuncio del Evangelio, pero ahora les recrimina que no han comprendido el sentido de la libertad cristiana.
Para el pueblo de Israel, la libertad es un don de Dios: Él lo sacó de la esclavitud en Egipto, lo condujo hacia una nueva tierra y estipuló con él un pacto de fidelidad recíproca.
Del mismo modo, Pablo afirma con fuerza que la libertad cristiana es un don de Jesús, pues Él nos da la posibilidad de convertimos, en Él y como Él, en hijos de Dios, que es Amor. También nosotros, imitando al Padre como Jesús nos enseñó y mostró con su vida, podemos aprender la misma actitud de misericordia para con todos, poniéndonos al servicio de los demás.
Para Pablo, este aparente sinsentido de la «libertad de servir» se resuelve por el don del Espíritu que Jesús hizo a la humanidad con su muerte en la cruz.
En efecto, el Espíritu es el que nos da la fuerza de salir de la prisión de nuestro egoísmo --con su lastre de división, injusticia, traición y violencia- y nos guía hacia la verdadera libertad.
 «En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí».
La libertad cristiana, además de ser un regalo, es también un compromiso. En primer lugar, el compromiso de acoger al Espíritu en nuestro corazón, haciéndole sitio y reconociendo su voz en nosotros.
Escribía Chiara Lubich: «[...] Ante todo debemos ser cada vez más conscientes de la presencia del Espíritu Santo en nosotros; llevamos en lo más íntimo un tesoro inmenso, pero no nos damos cuenta de ello suficientemente. [...] Además, a fin de poder oír y seguir su voz, hemos de decir no [...] a las tentaciones, atajando de raíz sus insinuaciones; sí a las tareas que Dios nos ha encomendado; sí al amor a todos los prójimos; sí a las pruebas y a las dificultades que nos salen al paso... Si lo hacemos, el Espíritu Santo nos guiará y dará a nuestra vida cristiana ese sabor, ese vigor, esa garra, esa luminosidad que no puede tener si no es auténtica. De ese modo, también quienes están cerca se darán cuenta de que no solo somos hijos de nuestra familia humana, sino hijos de Dios».
Pues el Espíritu nos llama a apartar nuestro yo del centro de nuestras preocupaciones, para acoger, escuchar y compartir los bienes materiales y espirituales, perdonar o preocupamos de todo tipo de personas en las distintas situaciones que vivimos cada día.
Y esta actitud nos permite experimentar el fruto característico del Espíritu: el progreso de nuestra humanidad hacia la verdadera libertad, pues pone de manifiesto y hace que florezcan en nosotros capacidades y recursos que quedarían para siempre sepultadas y desconocidas si vivimos replegados en nosotros mismos.
Cada acción nuestra es, pues, una ocasión inexcusable para decir no a la esclavitud del egoísmo y sí a la libertad del amor.
«En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí».
Quien acoge de corazón la acción del Espíritu contribuye además a construir relaciones humanas positivas por medio de todas sus actividades cotidianas, tanto familiares como sociales.
Carlo Colombino es empresario, marido y padre, y tiene una empresa en el norte de Italia.
Una cuarta parte de sus sesenta empleados no son italianos, y algunos de ellos arrastran experiencias dramáticas. Al periodista que lo entrevista, le cuenta: «También el puesto de trabajo puede y debe favorecer la integración. Me dedico a actividades de extracción, de reciclado de material de construcción, y tengo responsabilidades con el entorno, con el territorio donde vivo. Hace unos años la crisis golpeó duramente: ¿salvamos la empresa, o a las personas? Trasladamos a varias personas, hablamos con ellas, buscamos la solución menos dolorosa, pero fue dramático, como para no dormir por las noches. Este trabajo podía hacerlo mejor o peor, y procuré hacerlo lo mejor posible. Aposté por el contagio positivo de ideas. Una empresa que solo piensa en la facturación, en los números, tiene un futuro de cortas miras: en el centro de toda actividad está el ser humano. Soy creyente y estoy convencido de que una síntesis entre empresa y solidaridad no es una utopía».
Activemos, pues, con valentía nuestra llamada personal a la libertad en el lugar donde vivimos y trabajamos.
Así permitiremos que el Espíritu alcance y renueve también la vida de muchas otras personas a nuestro alrededor, impulsando la historia hacia horizontes de «alegría, paz, paciencia, afabilidad...»,
LETIZIA MAGRI