sábado, 15 de abril de 2017

ENS GRANADA. ACTIVIDADES PASCUA.


Equipos de Nuestra Señora. Granada

“Construyendo puentes de amor”

Sábado 22 de abril de 2017

VÍA LUCIS

19:00 horas

Monasterio de San Jerónimo

(Iglesia y claustro)

jueves, 6 de abril de 2017

PALABRA DE VIDA DE ABRIL DE 2017

«Quédate con nosotros, porque atardece» (Lc 24, 29).
Es la invitación, dirigida a un desconocido en el camino desde Jerusalén al pueblo de Emaús, por dos compañeros de viaje que «conversaban y discutían» sobre lo que había sucedido en la ciudad en los días anteriores.
Parecía ser el único que no sabía nada, y por eso los dos, que aceptan su compañía, le hablan de «un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo» en el cual habían depositado su confianza. Había sido entregado por los jefes de sus sacerdotes y por las autoridades judías a los romanos, y luego condenado a muerte y crucificado (cf. Lc 24, 19ss.). Una tragedia enorme cuyo sentido no eran capaces de entender.
A lo largo del camino, el desconocido los ayuda a captar el significado de aquellos acontecimientos a partir de la Escritura y enciende de nuevo la esperanza en sus corazones. Al llegar a Emaús, lo retienen para cenar: «Quédate con nosotros, porque atardece». Mientras están a la mesa juntos, el desconocido bendice el pan y lo comparte con ellos. Un gesto que permite reconocerlo: ¡el Crucificado estaba muerto y ahora ha resucitado! E inmediatamente los dos cambian de planes: vuelven a Jerusalén a buscar a los demás discípulos y darles la gran noticia.

También nosotros podemos sentirnos desilusionados, indignados, desanimados por una sensación trágica de impotencia ante las injusticias que golpean a personas inocentes e inermes. En nuestra vida no faltan el dolor, la incertidumbre, la oscuridad... ¡Y cómo nos gustaría transformarlos en paz, esperanza y luz para nosotros y para los demás!
¿Queremos encontrar a Alguien que nos entienda hasta el fondo y nos ilumine el camino de la vida?
Jesús, el Hombre-Dios, para estar seguro de llegar a cada uno de nosotros en lo profundo de su situación, aceptó libremente pasar, como nosotros, por el túnel del dolor. Del dolor físico, pero también del interior, desde la traición de sus amigos hasta sentirse abandonado (cf. Mt 27, 46; Mc 15, 34) por ese Dios al que siempre había llamado Padre. Gracias a esa confianza inquebrantable en el amor de Dios, superó ese inmenso dolor y se volvió a entregar a Él (cf, Lc 23, 46). Y de Él recibió nueva vida.
También a nosotros nos ha llevado por este mismo camino y quiere acompañarnos:
«…ÉI está presente en todo lo que sabe a dolor... Procuremos reconocer a Jesús en todas las angustias y penurias de la vida, en cualquier oscuridad, en las tragedias personales y de los demás, en los sufrimientos de la humanidad que nos rodea. Son Él porque Él las ha hecho suyas... Bastará con hacer algo concreto por aliviar sus sufrimientos en los pobres... para encontrar una nueva plenitud de vida».
Cuenta una niña de siete años: «Me dolió mucho cuando a mi padre lo metieron en prisión. Amé a Jesús en él y por eso no lloré delante de él cuando fuimos a visitarlo».
Y una joven esposa: «Acompañé a Roberto, mi marido, en sus últimos meses de vida tras un diagnóstico sin esperanza. No me alejé de él ni un segundo. Lo veía a él y veía a Jesús... Roberto estaba en la cruz, realmente en la cruz». El amor recíproco de ellos se convirtió en luz para sus amigos, los cuales se vieron envueltos en una carrera de solidaridad que no se ha interrumpido desde entonces, sino que se ha extendido a otros y se ha plasmado en una asociación de promoción social, «Abrazo planetario». «La experiencia vivida con Roberto -dice un amigo suyo- nos ha llevado a recorrer un auténtico camino hacia Dios. Muchas veces nos preguntamos qué sentido tienen el sufrimiento, la enfermedad y la muerte. Creo que todos los que han recibido el regalo de recorrer este trecho de camino junto a Roberto tienen ahora muy claro cuál es la respuesta».
En este mes todos los cristianos celebrarán el misterio de la muerte y resurrección de Jesús. Es una ocasión para avivar nuestra fe en el amor de Dios, que nos permite transformar el dolor en amor; cualquier desgarro, separación, fracaso y hasta la muerte, pueden convertirse también para nosotros en fuente de luz y de paz. Seguros de la cercanía de Dios a cada uno de nosotros en cualquier situación, repitamos con confianza la oración de los discípulos de Emaús: «Quédate con nosotros, porque atardece».

LETIZIA MAGRI

martes, 4 de abril de 2017

EUCARISTÍA POR LA VIDA 2017 GRANADA

El pasado sábado día 25 de Marzo, día de la Anunciación, se celebro la Eucaristía por la Vida en la parroquia de San Agustín. Desde el primer contacto con su párroco, Antonio Jesús  Pérez, vimos total disposición para realizar esta celebración organizada por la Delegación de Pastoral de Familia y Vida que este año la ha brindado su colaboración a Proyecto Raquel Granada.

Si contactar fue fácil, programarla también y encontrar colaboradores, para todos los momentos de ella, igualmente. Nos acompaño el coro parroquial de San Juan Bautista de Nigüelas. Estábamos convocados, a las 19’30 h. Concelebraron tres sacerdotes y tanto en las oraciones, como en las peticiones se tuvo muy presente la realidad y el don que es la vida.

La palabra de Dios proclamada fue el motivo de reflexión. Lc  1,26-38

¿Qué significa decir sí? ¿Cuándo decimos sí? ¿A que decimos sí? ¿Con que fuerza y desde donde decimos sí? Eran cuestiones que nos planteaba la respuesta tan especial de María al anuncio del ángel. La elegida es ella, una mujer sencilla pero llena de fe, de esperanza.


El SI de María fue un SI a Dios y un SI a la VIDA. Nosotros hoy celebramos  y nos gozamos por el don que es ésta.  La valoramos como el primer y mayor don que Dios nos hace. Desde la acogida de ella nos van llegando los demás  regalos.  Es la vida un don a custodiar, cuidar, sostener, apoyar, valorar, defender y también a sanar.

Tomando conciencia de la valía de ella, Proyecto Raquel Granada es el medio con el contamos en nuestra diócesis poder ayudar, sostener, sanar a quien un día tomó la decisión, voluntaria o forzada de interrumpir o eliminar una vida humana. Nuestra tarea es la de dar esperanza y acompañar en un camino, no exento de dificultades, para alcanzar la sanación interior de aquellas personas que vivieron, participaron o influyeron en un aborto.

Proyecto Raquel Granada está inserto en una asociación pública de Fieles llamada Spei Mater que nos ofrece tres proyectos: Parroquias por la Vida, Proyecto Ángel y este del que hablamos.
En Proyecto Ángel se acompaña a personas que viven la indecisión de continuar un embarazo y se les sostiene alentándolas  a valorar la vida y mostrándoles una cercanía real. Parroquias por la Vida, será la red de parroquias que ofrecerán un espacio en la comunidad para poner en valor la vida, acompañar las situaciones que sean necesarias, apoyar  a quienes compartan este compromiso por la vida.



Fuimos invitados a poner nuestro SI al alcance de la vida de los demás y a proclamar día tras día la grandeza y la belleza del valor de toda vida humana incluida la de los no nacidos. 

VIGILIA POR LA VIDA 2017 EN GRANADA.

La noche 24 de marzo la Pastoral  Familiar de la Diócesis nos convocó a celebrar una vigilia en la Parroquia de los Dolores, en el granadino barrio del Zaidín. Oración y preparación para la celebración del SÍ de María, la Anunciación de nuestra Señora, celebración de la Encarnación de nuestro Señor. Acontecimiento que cambia el rumbo de la Historia y de nuestra historia. La tuya. La mía.

Y si Cristo, el mismo Dios, se encarnó, y sigue encarnándose por nosotros, buen momento para orar por la Vida, por todos los niños concebidos y, en especial, por aquellos que no nacerán. En nuestra Granada, cinco cada día.

La vigilia estuvo presidida por el Señor presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Nueve momentos de oración, uno por cada mes de gestación. Nueve ocasiones de hacernos conscientes de un proyecto de AMOR, para reflexionar sobre la disponibilidad de María, sobre la aceptación de San José, el servicio de la Virgen a su prima Santa Isabel, la acogida de Dios al pecador, sobre la autoridad de la enseñanza de Jesús, la buena noticia de la Salvación, el compromiso de cada miembro de una familia (hijos con padres y padres con hijos), sobre el regalo de la VIDA en abundancia que trae Jesús al mundo.

Oramos en silencio y a oscuras, oramos con la música y fuimos creciendo en nuestra petición como fue creciendo la luz en el templo, símbolo del crecimiento de cada niño en el seno de su madre; símbolo de la LUZ que Jesucristo trajo al mundo.

También se hizo presente el Proyecto Raquel, parte de la Pastoral de Familia y Vida, cuyo fin es servir como puente de la Misericordia del Señor a todos aquellos que, de cualquier modo, han participado en un aborto, especialmente para las madres que sufren el poco difundido síndrome post-aborto. Ese fue el motivo por el que, para finalizar la oración, se presentó a los pies de la Virgen una canastilla de bebé, la canastilla de cualquiera de esos niños que no nacerán este año, de los niños que la Madre acoge desde el cielo y sus madres “lloran sin duelo” en la tierra, y por las que oramos y seguiremos orando, porque el Señor no ha venido a condenarnos, sino para que nos convirtamos, aceptemos su Amor y nos salvemos.

Gracias a la parroquia de los Dolores, a sus miembros y a su párroco por acogernos. Gracias a los hermanos de “Fe y Vida” que nos ayudaron a orar con sus canciones. Gracias a todos por vuestra oración constante para que el Señor se haga presente, amorosamente, en medio de la dolorosa realidad del aborto. Para que cada día siga mostrándonos su infinito AMOR para con todos y cada uno.

CURSOS DE FORMACIÓN AL MATRIMONIO Y A LA VIDA DE FAMILIA PARA 2017. DIÓCESIS DE GRANADA.

Cursos para 2017

Actualizado el 4 de abril de 2017

Febrero 2017: Sesiones días 18 y 19  (sábado y domingo).
Junio  2017: Intensivo de fin de semana  24, 25 y 26 (viernes, sábado y domingo). 
Septiembre 2017: Intensivo de fin de semana 10 y 11 (sábado y domingo).
Noviembre 2017: De fin de semana: Sesiones días 12 y 19 (sábados).

HORARIOS:
Dos sábados: De 10 a 13:30 y de 17 a 20
Intensivos: Viernes 19 a 21, sábado 10 a 14 y 17 a 21, domingo 10 a 13

ITINERARIO DE FE PARA NOVIOS. Dos sesiones por mes. (El hacerlo dependerá del número de participantes).

INFORMACIÓN:
Lunes y miércoles de 11:00 a 13:00
.
Jueves de 18:00 a 20:00
Otras tardes la atención se hace previa cita.
Teléfono 958 20 41 75. (Dejar mensaje en el contestador indicando claro el número de teléfono en el que se puede contactar y os llamamos).

CASA DIOCESANA DE LA FAMILIA
Camino de Ronda 132
(Entrada por C/ Sol)

También en la cuenta de correo electrónico:


 OTROS CURSOS DE FORMACIÓN AL MATRIMONIO Y A LA VIDA DE FAMILIA PARA 2017


Parroquias de Granada ciudad


Parroquias pueblos Diócesis de Granada

De las que tenemos información


OTROS CURSOS PARA 2017


PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA VISITACIÓN
CHURRIANA DE LA VEGA.
Curso de fin de semana
24 Y 25 de junio de 2017

Sábado 24: de 9.30 a 14 y de 16.30 a 20.00
Domingo 25: de 9.30 a 14 h.

Eucaristía a las 13.00 h.



sábado, 1 de abril de 2017

INTENCIÓN DE ORACIÓN DEL PAPA FRANCISCO PARA ABRIL DE 2017.

“Por los jóvenes, para que sepan responder con generosidad a su propia vocación; considerando seriamente también la posibilidad de consagrarse al Señor en el sacerdocio o en la vida consagrada”.

sábado, 25 de marzo de 2017

LA NIETA QUE SE NOS FUE AL CIELO.

Inés vivió diez horas fuera del seno materno, para alegría de todos,
y se nos fue directa al Cielo.


Porque quizás a alguien le ayude, querría contar algunos detalles del tránsito por la tierra de nuestra nieta Inés, que, gracias a Dios, fue tan breve como maravilloso. María, nuestra hija mayor, y Angelma, su esposo, tienen tres hijos varones.Como estaba previsto, el domingo, 10 de mayo de 2015, María dio a luz a su cuarto-quinto hijo, la primera niña. Cuarto-quinto porque el primer embarazo fue extrauterino: hubo que extirpar la trompa y el bebé no fue viable. Los tres que ahora mismo viven son Jaime (siete años cuando nació Inés), Pablo (seis, en aquel momento) y Alejandro (cinco, también entonces).
Inés vivió diez horas fuera del seno materno, para alegría de todos, y se nos fue directa al Cielo. Ya lo sabíamos. Desde la segunda ecografía se advirtió que tenía una anencefalia: en estas circunstancias, el líquido amniótico impide el desarrollo del cerebro, por lo que las funciones vitales, una vez que deja el útero materno, mantienen al niño o a la niña en vida minutos, horas y, en algunos casos excepcionalísimos, días. Pero no más.
Todos éramos bien conscientes y, de nuevo gracias a Dios, estábamos ya preparados.

Los hechos
Según suele ocurrir, la realidad superó todas nuestras expectativas. El dolor es y seguirá siendo real —lo contrario sería antinatural—, aunque va disminuyendo con el transcurrir del tiempo, al paso que aumenta el gozo, sobrenatural e incluso humano.
Fue una auténtica bendición que el ginecólogo, José Ignacio, sea un estupendo creyente, con enorme prestigio en su hospital y una humanidad y una visión sobrenatural muy fuera de lo común. Supo orientar a María y Angelma en todo momento, cuidando hasta los menores detalles, con infinito cariño. Y la siguió atendiendo durante los días que pasó en el hospital y, como es lógico, también cuando lo dejó.
Ya dentro del quirófano todo era excepcional. Por desgracia, no suelen nacer los niños aquejados por esta dolencia: bien porque los abortan, bien porque fallecen en el seno materno. De ahí que bastantes de los médicos, enfermeros y enfermeras de guardia ese domingo, quisieran asistir al parto, movidos por un interés a la vez profesional y humano.
Según lo previsto, hubo cesárea, la cuarta de María, y la pequeña Inés fue bautizada en cuanto la sacaron del útero, en los brazos de su padre, Angelma, al que, por excepción, permitieron asistir a la cesárea.
Angelma se echó a llorar, emocionado, en cuanto la tuvo en sus brazos. María me comentó que es la única vez que lo ha visto llorar. Pero también lo hicieron alguno de los médicos y el capellán de la clínica que la bautizó. Este último, no durante el bautizo, sino al salir del quirófano. Ante la pregunta de una enfermera, cuando empezaba a responder, no pudo contenerse y rompió a llorar. Ella le comentó, con cierto asombro, que ya debía estar acostumbrado a situaciones análogas, a lo que el sacerdote asintió, pero añadiendo que nunca había visto a un padre agarrar con tanta fuerza a su hijo, como queriendo darle su propia vida.
Eso fue hacia las once de la mañana. A las doce, más o menos, llevaron a María para que se repusiera de la anestesia, y la pequeña Inés se vino con su padre, sus tres hermanos, los padres de Angelma, Lourdes y yo.

Primeras reacciones
La impresión, en cuanto nos quedamos con Inés, fue grande, al menos la mía. Poco más arriba de las cejas comenzaba una especie de gorrito, que habían colocado para que no se viera la enorme herida, en el lugar donde debería estar el cráneo. Los ojos eran un poco extraños —algo saltones— y también parte de la nariz; pero desde ahí hasta la punta de los pies Inesita era perfecta. La carita, que pronto comenzó a adquirir un tono levemente azulado, por faltarle el oxígeno, producía una ternura difícil de describir.
Sus hermanos, a quienes María y Angelma venían preparando desde tiempo atrás, se hicieron varias fotos con ella y con su padre; también Lourdes y yo, y lo mismo Vicentina y Valentín, sus abuelos por línea paterna.
La pudimos disfrutar, en esta primera etapa, hasta algo más de las dos de la tarde. Jaime, Pablo y Alejandro entendieron muy bien que el niño Jesús quisiera tanto a su hermanita que deseara llevársela ya consigo. Eso no impidió que se emocionaran, sobre todo el más pequeño de los tres, que parece el más brutote, como sucede a menudo entre los niños. Pero hacia las dos acusaron el cansancio de estar encerrados tanto tiempo en un cuarto pequeño: Valentín y yo nos lo llevamos a comer, dejando a Angelma y las dos abuelas con Inesita.
Conforme pasaban las horas de esa mañana, la primera sensación de cierta extrañeza dejó paso a una paz muy fuera de lo común, con la conciencia clara y palpable de que la Trinidad habitaba en esa criatura, que pronto iría a unirse completamente con Ella. Casi podía tocar a Dios. Algo que nunca en mi vida había sentido, al menos de ese modo.
Lourdes y Vicentina, que habían renunciado a comer para aprovechar más las horas de vida de su nieta, la dejaron cuando María, repuesta de la anestesia, regresó a su habitación y llevaron a Inesita con ella y con su esposo. Estuvieron los tres solos hasta alrededor de las seis.
A esa hora se celebró una Misa, que no pudo ser la de gloria —para agradecer a Dios que ya estuviera en el Cielo—, pues Inesita seguía aún luchando por vivir. Al terminar, casi todos los asistentes pasaron un momento a la habitación, para ver a la niña y a la madre, y luego nos quedamos de nuevo solos María, Angelma, Lourdes y yo, con la niña (los padres de Angelma tuvieron la sacrificada delicadeza de dejarnos solos, por eso de que la madre es nuestra hija: se lo agradeceremos siempre).

La marcha al Cielo
Todo el personal sanitario, con el ginecólogo a la cabeza, se portó de maravilla. Ya al acompañarnos a la pequeña salita donde nos instalamos, se les veía emocionados y atentos, desviviéndose en mil detalles. Como estaban poniendo tanto mimo, hubo un momento en que, casi sin pensarlo, di un beso de gratitud a las dos mujeres-médico presentes, repitiendo con énfasis: «muchísimas gracias». Ya entonces, y varias veces más a lo largo del día, una de ellas comentó, siempre con palabras parecidas y como explicando su actitud: «¡Con tanto cariño alrededor…!»
Cada media hora, más o menos, los médicos volvían a la habitación para ver cómo seguía Inesita. José Ignacio, el ginecólogo, además, para continuar dando ánimos a María y Angelma. Nos impresionó mucho que en una de las ocasiones, tras apenas saludar a María, se quedó alrededor de un cuarto de hora, con los codos apoyados en la cunita, sin decir palabra, contemplando a la niña a la que había ayudado a nacer.
Hacia las nueve de la noche nos dijeron que el corazón latía ya mucho más débil. Lourdes y yo dejamos la habitación, para que María y Angelma pudieran estar solos con su hija en esos últimos momentos. A las 21:50 nos dejó y se fue al Cielo. Nos permitieron tenerla un rato más con nosotros, recostada en el regazo de María.
Hay fotos y videos repletos de ternura.

Una vida breve, pero inmensamente fecunda
A partir del día siguiente, lunes, comenzaron las visitas. Familia más o menos cercana, amigos de María, de Angelma, etc. Todas muy emotivas y cariñosas. La tónica general era de gratitud y admiración contenida hacia los padres por haber querido gestar y dar a luz a una niña, sabiendo que la iban a tener pocas horas consigo, para entregarla inmediatamente a Dios.
Una última anécdota de estos primeros días. El martes por la mañana, al llevarle la comunión, el capellán que había bautizado a Inesita pidió a María hablar un momento con ella. Le preguntamos si prefería estar a solas, pero nos dijo que no, que nos quedáramos. Al cabo de unos veinte minutos se veía que quería llegar al terreno personal… y al fin lo hizo.
Primero agradeció a María, también para que se lo dijera a Angelma, el que hubieran tenido la generosidad de respetar la vida de la niña. Y varias veces, con leves modificaciones, repitió dos ideas.
a) La primera, que a él todo esto le había hecho pensar y orar mucho, y que le había llevado a “recolocar” varias cuestiones personales (obviamente, cada vez que lo recuerdo vuelvo a dar gracias a Dios).
b) La segunda, que le había impresionado cómo, mientras bautizaba a la niña, María, desde la cama donde estaba siendo operada, forzando la vista por detrás de ella, tenía los ojos fijos en Angelma, en esos momentos llorando emocionado, como queriendo darle ánimos, olvidada de sí misma: algo, efectivamente, muy femenino y muy maternal.
Cuando se marchó el sacerdote y María terminó su acción de gracias, de nuevo llorando de emoción, me dijo: «¡Papá, pero si yo no he hecho nada!»
Comentamos que así es Dios: que resultaba grandioso que Dios pudiera darle las gracias a ella por hacer lo que debía y permitir de ese modo a su hija recibir el bautismo, por lo que Inesita sería inmensamente feliz en el Cielo… y Dios se alegraría con la felicidad de esa criatura.
Bastantes veces, sobre todo cuando se trata de un grupo cercano, encuadro mis conferencias en la idea de que nuestro paso por este mundo es, más que la prueba, la gran oportunidad que Dios nos da para ir aprendiendo a amar más y mejor, de modo que vayamos siendo ya más felices aquí y, al término, habiendo dilatado las fronteras de nuestro corazón, nos quepa más Dios en el alma y seamos más felices por toda la eternidad.
Siempre me rondaba por la cabeza, junto a otros mil interrogantes y consciente de la pequeñez de mis “explicaciones”, qué sucedía con los recién nacidos que mueren. En esta ocasión vi muy claro que el engrandecimiento del corazón de Inesita era al menos proporcional al que había provocado en nosotros —sus padres, abuelos, hermanos y mucha gente más— ayudándonos a querer un poco más y mejor.
¡Qué fecundidad la de esas diez horas! La querría yo para mí.

Favores
Muy pronto, al menos los más allegados, comenzamos a encomendarnos a su intercesión. A Angelma le contaron que, en una situación análoga, san Josemaría había dicho al padre de un niño —muerto también a muy temprana edad— que no olvidara que, en el Cielo, seguía siendo hijo suyo y, por lo tanto, que le debía obediencia, y que lo “aprovechara”.
Angelma lo hace constantemente e Inesita, de ordinario, le “obedece”, dando lugar a múltiples anécdotas. Resumo una de las más simpáticas. Angelma cursó la carrera de farmacia y, después de un largo período en Dublín, se ha ido haciendo cargo de la farmacia que fue de su madre. Los sábados suele estar solo en la farmacia y hay poquísimos clientes. El que siguió al fallecimiento de Inés, apelando a su autoridad como padre, le pidió que esa tarde sí que hubiera ventas y, según nos comentó después, fue uno de los días en que más productos se vendieron: hasta una especie de crecepelos para varones de mi estilo —es decir, calvos, pelones—, muy caro y de muy difícil salida.
La última que recojo es bastante impresionante. Estando toda la familia de acampada, una de las hijas, de dos años de edad, desapareció una tarde. Estuvieron buscándola lo que quedaba de día, sin éxito. A la mañana siguiente, la madre, ya resignada a no hallarla viva, pidió por intercesión de Inesita —sus hijos van al mismo colegio que nuestros nietos— que, al menos, la encontraran, aunque fuera muerta.
Como es lógico, habían avisado a la policía y esta a los vecinos de la zona. Esa misma mañana llamó el dueño de una finca, porque había oído llorar no hacía mucho, se acercó y se topó con la niña: estaba viva, con rasguños y síntomas de deshidratación; pero se repuso rápidamente.
Para María y Angelma, Inesita ha pasado a ser un miembro más —muy especial, sin duda— de la familia. Se refieren a ella con toda naturalidad, le siguen pidiendo favores y fomentan en sus hermanos el cariño hacia la que ya tienen en el Cielo.

Para concluir…
Termino con un nuevo “favor” de Inesita. En uno de mis correos a un grupo de matrimonios mexicanos a los que me había dirigido durante un curso, les conté la historia de Inesita y les animé a encomendarse a ella, si les parecía, como ahora hago con quienes me lean. Me respondieron muchos, pero este que recojo es un testimonio muy particular.
El 2015-10-26, uno de los alumnos me escribe:
«Gracias a Dios, 31 años de casados. De los retos familiares, lo más destacable es que D. y nuestra hija G., la mayor, no han podido encargar su bebé, llevan cinco años de casados, los encomendamos a Inés para que Dios les dé el milagro de la vida. Un abrazo»
El 2015-10-30 recibo este otro mensaje, del mismo matrimonio:
«Tomás y Lourdes, con gran alegría les avisamos que Inesita ya intercedió para que Dios nos hiciera ese gran milagro y nuestra hija G. y D. ya están esperando su bebé, hoy recibimos esa gran noticia y se las compartimos con una gran gusto, ¡muy agradecidos por sus oraciones!»

Tomás Melendo

lunes, 20 de marzo de 2017

JORNADA POR LA VIDA 2017

El 25 de marzo se celebra la Jornada por la Vida con el lema, “La luz de la fe ilumina el atardecer de la Vida”. Como cada año, los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida hacen público un mensaje. En esta ocasión hacen una llamada: “Por un mayor cuidado y amor a nuestros enfermos y ancianos”.

“La luz de la fe ilumina el atardecer de la Vida”



25 de marzo de 2017

Para ir a material pinchar AQUI

GRANADA JORNADA DE LA VIDA 2017.


JORNADA POR LA VIDA 2017
SOLEMNIDAD DE LA ENCARNACIÓN

Viernes 24 de marzo de 2017
A las 20:30 horas
VIGILIA POR LA VIDA
Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores
Granada

Sábado 25 de marzo de 2017
A las 19:30
JORNADA DE LA VIDA
EUCARISTÍA POR LA VIDA
Parroquia de San Agustin
Granada

viernes, 10 de marzo de 2017

EL SECRETO DEL AMOR VERDADERO

EL SECRETO DEL AMOR VERDADERO


Fragmento de una entrevista de Erik Hendriks a Chiara Lubich, concedida a la tv belga en mayo de 2004. Amar a todos, ser los primeros en amar, concretamente, hasta generar el diálogo con el otro.
El secreto del amor verdadero es este, consiste en esto; el amor del que hablamos es el que comprendimos en el Evangelio. Ahora bien, el Evangelio es la buena nueva que Cristo ha traído a la tierra, por lo tanto es un amor tal como Dios lo concibe, no como se concibe en la tierra. Por lo tanto un amor que se ve vivido por las personas de la Santísima Trinidad, por ejemplo; el Padre ama a todos y hace llover y salir el sol sobre buenos y malos, ama a todos; por lo tanto es un amor que nos pone a todos en disposición de amar a todos los hermanos, por lo tanto no sólo a los familiares, a los amigos o a los que nos son agradables, sino que es necesario amar a todos. Por lo tanto a lo largo del día, para amarlo, tenemos que tener en cuenta a cada persona que encontremos.


Una segunda exigencia de este amor, que no existe en la tierra, precisamente, porque viene del Cielo, es que es necesario ser los primeros en amar, no esperar ser amados. Generalmente, para amar se espera ser amado, mientras que en cambio: es necesario ser los primeros y lo demuestra Jesús, la segunda divina Persona hecho hombre, el cual murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores, lo que significa que, sin duda, no amábamos.
Es un amor, además, concreto como el de Jesús, que dio la vida, no un amor sentimental, platónico, sino que precisamente llega a lo concreto, que… un amor que se hace uno con el otro, con quien sufre y con quien goza y participa del sufrimiento y da una ayuda a quien sufre o participa de la alegría.

Si este amor se pone en práctica en el mundo, …..lo pone en práctica en todas las naciones del mundo, en general es correspondido porque las personas se sienten amadas y se encuentran bien con nosotros, y entonces nos preguntan: “Pero, ¿por qué?” Y les contamos por qué amamos.



Y entonces se instaura el diálogo entre nosotros y los demás, que son personas no todas cristianas, no todas católicas, incluso muchas veces de otras religiones, y también no creyentes; pero que aunque no crean tienen en su ADN la idea del amor, la fuerza de amar porque han sido creados por Dios que es amor. Esto, esto es algo sobre el amor».

Chiara Lubich


Transcripción de una entrevista de Erik Hendriks, Sylvester production, del 24 de mayo de 2004, para la TV belga.