miércoles, 4 de diciembre de 2013

JORNADA DE LA FAMILIA 2013
Domingo 29 de Diciembre del 2013

MONICIÓN DE ENTRADA
(Después del saludo inicial):
Coincidiendo con la fiesta de la Sagrada familia, el Hogar santo donde José, el padre, María, la madre, y el Niño nos han enseñado con su vida silenciosa y humilde la dignidad, el valor de la familia, la Iglesia recuerda cada año la Jornada de la Familia que este año tiene por lema: “Esposo y esposa, padre y madre por la gracia de Dios”.
Hagamos nuestro este lema e invoquemos en nuestra celebración al Espíritu Santo para que cada familia, arraigada en Cristo, sea fuente viva de fe, signo vivo del amor y de la paternidad de Dios y germen fecundo de la nueva evangelización en este mundo que necesita, con urgencia, la esperanza de Dios.

MONICIÓN A LAS LECTURAS.
En la primera lectura vamos a leer un texto del Libro del Eclesiástico, que nos expresa el sentido profundo de la exhortación de honrar al padre y a la madre, principio del amor y la esperanza en la familia.
En la segunda lectura, San Pablo anima a la comunidad de los colosenses a que su vida este presidida por la misericordia, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión, el perdón… deseo que hace extensivo a la familia, comunidad de vida y amor, y que cuando se realiza, su vida es una alabanza a Dios.
En el Evangelio, San Mateo nos relata la huida a Egipto de la Sagrada Familia, que avisados por el ángel del Señor de que Herodes quería matar al Niño, nos descubre la posibilidad de encontrar en lo cotidiano de la familia, a un Dios solidario con la vida humana.

LECTURAS.

Primera lectura
Lectura del libro del Eclesiástico (3,2-6.12-14):
“Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados”.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 127,1-2.3.4-5

R/. Dichosos los que temen al Señor 

y siguen sus caminos.


Dichoso el que teme al Señor 
y sigue sus caminos. 
Comerás del fruto de tu trabajo, 
serás dichoso, te irá bien. R/.

Tu mujer, como parra fecunda, 

en medio de tu casa; 

tus hijos, como renuevos de olivo, 
alrededor de tu mesa. R/.


Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. 

Que el Señor te bendiga desde Sión, 

que veas la prosperidad de Jerusalén 
todos los días de tu vida. R/.


Segunda lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (3,12-21):
“Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos”.
Palabra de Dios
Evangelio
Del santo evangelio según san Mateo (2,13-15.19-23)
ORACIÓN DE LOS FIELES
Unidos a la Sagrada Familia de Nazaret, modelo e imagen de pa­ternidad y maternidad nuevas, elevemos a Dios, Padre de la gran familia humana, nuestra oración, diciendo:
Renueva nuestras familias, Señor.

Por la santa Iglesia de Dios: para que en su interior y en las relaciones con el mundo dé la imagen de una verdadera familia que sabe amar, perdonar y valorar a cada persona.
Oremos:
Renueva nuestras familias, Señor.

Por todos los hogares cristianos: para que sean imágenes vivas de la Sagrada Familia de Nazaret, que en la alegría te alaben, Señor, y en la tristeza te busquen, en el trabajo encuentren el gozo de tu ayuda y en la necesidad sientan cercano tu consuelo. Ç
Oremos:
Renueva nuestras familias, Señor.

Tú, que elegiste a san José para que alimentara a tu Hijo en su infancia y juventud, haz que sirvamos en nuestros hermanos al cuerpo místico de Cristo.
Oremos:
Renueva nuestras familias, Señor.

Tú, que elegiste a María para ser madre de tu Hijo, haz que todas las madres vean en María un ejemplo de maternidad, ayuda y fortaleza. Oremos.
Renueva nuestras familias, Señor.

Por nuestra sociedad: para que valore, acoja y defienda la vida humana como sagrada e inviolable desde el momento de la concepción hasta su término natural.
Oremos:
Renueva nuestras familias, Señor.

Por los ancianos: para que en los últimos años de su vida no les falte el cariño familiar y por los miembros difuntos de nuestras familias: para que el Señor les conceda el descanso eterno. Oremos:.
Renueva nuestras familias, Señor.

Escucha, Señor, la plegaria de tu Iglesia, que pone su confianza en tu amor y su mirada en el hogar de Nazaret.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

OFERTORIO.

LOS CUADROS DE LA SAGRADA FAMILIA.
Señor, te ofrecemos este pequeño icono de la Sagrada Familia que después obsequiaremos a estos matrimonios que han celebrado en este 2013 sus 50 o 25 aniversario de boda, son muchos años de fidelidad, de entrega entre ellos, a sus familias y a la Iglesia. Te presentamos también los esfuerzos de todas las familias, especialmente los de aquellas que  tienen dificultades y las que sufren a consecuencia de la crisis económica.

VELAS
Padre, tu Hijo es la Luz del mundo, hace de la noche, el día más claro; desde su llegada la Tierra se ha convertido en la antesala del Cielo. Lo mismo ocurre con la llegada al mundo de nuestros hijos, que ellos sean la luz que ilumine al mundo, que como la Estrella de Belén guíen a otros hacia Ti, que sean los Hijos de la Luz, de TÚ LUZ.

PAN Y VINO
Te presentamos, Señor, este Pan y Vino que se convertirán en tu Cuerpo y Sangre. Con ellos te ofrecemos nuestros deseos de paz y amor para las familias del mundo. Que esta Eucaristía nos haga más felices, que nos acerquemos a tu Hijo con la misma esperanza y alegría que los pastores que le vieron por primera vez en Belén.

Bendición de los matrimonios

Dicha la oración de después de la Comunión, el sacerdote puede impartir la bendición a los matrimonios presentes en la celebración. Con las manos juntas invita a los presentes a orar:

Invoquemos, hermanos, sobre los esposos de nuestra comunidad la bendición de Dios, para que proteja con su auxilio a quienes ha unido en el sacramento del Matrimonio.

Todos, durante un espacio de tiempo, oran en silencio. Luego, el sacerdote continúa:
Padre santo, autor del universo, que creaste al hombre y a la mujer a tu imagen, y has bendecido la unión matrimonial; te rogamos humildemente por estos hijos tuyos unidos en alianza esponsal.
Descienda, Señor, sobre estos esposos, tu abundante bendición, que la gracia del Espíritu Santo inflame desde el cielo sus corazones y renueve su caridad conyugal.
Que en la alegría te alaben, Señor, y en la tristeza te busquen; en el trabajo encuentren el gozo de tu ayuda y en la necesidad sientan cercano tu consuelo.
Que participen en la oración de tu Iglesia y den testimonio de ti entre los hombres.
Que sus hogares sean auténticas iglesias domésticas y que un día participen en la alegría del banquete eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/. Amén.

V/. Y a todos vosotros, cuantos estáis aquí presentes, os bendiga Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo.
R/. Amén.

Monición de despedida
El sacerdote o el diácono despiden al pueblo diciendo:
Iluminados por la luz de Cristo, vivamos en el amor y la unidad, de modo que nuestros hogares sean en el mundo una luz para todos los hombres y todas las familias.

Podéis ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.

ORACION POR LA FAMILIA

Dios todopoderoso y eterno,
fuente de toda paternidad
en el cielo y en la tierra.

En la Sagrada Familia
nos dejaste un modelo perfecto
de paternidad y maternidad,
fundada en la fe, La esperanza y la caridad.

Derrama tu Espíritu sobre nuestras familias,
para que, arraigadas sólidamente en tu gracia,
sirvan fielmente a la Iglesia como su misión paterna,
sean facunda fuente de comunión y vida
y apóstoles incansables de la nueva evangelización

Unidos a José y María
te lo pedimos por Jesucristo, tú Hijo,
nuestro Señor, amén.

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